Se cumplen 60 años desde que John F. Kennedy y Richard Nixon protagonizaron el primer debate presidencial televisado de los EEUU, un hecho que marcó la política de los EEUU y las campañas electorales del mundo contemporáneo. 

Este debate centrado en los asuntos domésticos de los EEUU fue realizado en los estudios de CBS y fue visto por alrededor de 70 millones de estadounidenses. El debate se generó en tiempos donde la televisión estaba en proceso de masificación, marcando un punto de inflexión y una tendencia en las campañas electorales contemporáneas y la tradición política de los EEUU y otros países.

Aunque no era la primera vez que políticos y candidatos estadounidenses aparecían en la televisión, el debate presidencial televisado fue un fenómeno sin precedentes porque a diferencia de los mítines tradicionales limitados a grupos pequeños de personas, la televisión permitió difundir consignas, propuestas de campaña y conectar los atributos personales del candidato con millones de hogares de forma simultánea sin barrera física alguna. La apariencia, la voz, los argumentos y las respuestas del candidato en el debate televisado en vivo eran cruciales porque tenían el poder de cambiar las preferencias del elector.

Este debate televisado fue el primero de 4 que se realizaron antes de la elección presidencial del 8 de noviembre de 1960. Kennedy, un joven senador demócrata por Massachussets se enfrentó con Nixon, un político republicano con larga experiencia, candidato presidencial favorito y vicepresidente de los EEUU. Duró una hora e incluyó preguntas y la participación de periodistas. Un dato interesante es que Nixon se rehusó a usar maquillaje lo que afectó su imagen junto a los problemas de salud previos (se había herido su rodilla) y el color gris del traje utilizado por él debido a que la televisión en ese momento era de color blanco y negro (Republic World, 2020). Este debate fue decisivo porque favoreció a Kennedy convirtiéndolo en favorito e influenció la decisión final de millones de electores, lo que convirtió a JFK como trigésimo quinto presidente de los EEUU en una votación reñida (JFK obtuvo 303 votos electorales y Nixon 219).

Fue tal el impacto del poder de la televisión en términos de imagen política que el candidato Lyndon B. Johnson rechazó participar en el debate televisivo en 1964 y Nixon hizo lo mismo en 1968 y 1972 (Biography, 2020). No sería hasta 1976 que el debate televisivo regresaría con Gerald Ford y Jimmy Carter.

Hoy día es usual en las democracias presenciar debates televisivos entre candidatos presidenciales y otros aspirantes a cargos públicos, aunque a diferencia del pasado, en la actualidad las redes sociales, la televisión por internet y la difusión de noticias falsas por el ciberespacio permiten construir narrativas, destruir candidatos y cambiar la percepción de la opinión pública.

A menos de una semana del primer debate presidencial entre Trump y Biden que se realizará en la Universidad Case Western Reserve, de Cleveland, Ohio, la campaña presidencial de 2020 se desarrolla en un contexto de pandemia, polarización política, acusaciones de fraude y propagación de noticias falsas que pone a prueba la democracia estadounidense y sus instituciones. A 60 años del debate protagonizado por Kennedy y Nixon, el debate entre Trump y Biden podría tener el mismo nivel de trascendencia. ¿Definirá el resultado del 3 de noviembre? Pronto lo sabremos.

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Especial de CEINASEG
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