Desafíos de la China Contemporánea: Migración Irregular y Trata de Personas
La migración irregular y la trata de personas representa uno de los retos más complejos para la China contemporánea, mismo que se extiende desde el nivel interno hasta el transfronterizo. Como país de origen, tránsito y destino, China se constituye como un centro de dinámicas migratorias en Asia que se caracterizan por desigualdades socioeconómicas, transformaciones demográficas y la modernización tecnológica por parte de redes criminales. Según UNODC (2024), Asia Oriental continúa siendo una región problemática con relación a la trata de personas y China, por su parte, funge un rol protagónico en estas dinámicas debido a su tamaño poblacional, estructura económica y relevancia geopolítica.
Ahora, se destaca que la trata de personas posee una tendencia creciente en el presente y a nivel global a raíz de crisis económicas, conflictos regionales y las fuertes restricciones a la migración regular. El Global Report on Trafficking in Persons 2024 indica un aumento considerable en la detención de víctimas de trata a nivel mundial, especialmente en contextos donde la movilidad humana se entrelaza con condiciones laborales precarizadas y la falta de supervisión gubernamental (UNODC, 2024). En el contexto chino, estas problemáticas estructurales se develan tanto en la migración interna como en los movimientos transfronterizos procedentes del Sudeste Asiático, donde los migrantes irregulares están propensos a la explotación que la trata de personas conlleva.
Una de las formas más destacadas de la trata en China es el tráfico transfronterizo de mujeres con fines de matrimonio forzado. Wei et al. (2025) estudian este fenómeno mediante un enfoque de crime script analysis, mediante el cual identifican etapas palpables en la dinámica operacional de la trata que abarcan desde la captación de las víctimas, el transporte hasta la explotación final. Las víctimas mayormente originarias de Myanmar, Vietnam y Corea del Norte son reasentadas en zonas rurales chinas con desequilibrios demográficos severos.
Así, se enfatiza que la explotación de las vulnerabilidades transfronterizas para realizar operaciones de trata y el componente cultural de algunas zonas rurales chinas – demandantes de mujeres jóvenes para matrimonio –, retroalimentan los mercados ilícitos de tráfico con fines matrimoniales. De acuerdo a Human Rights Watch (2024), la condición migratoria irregular de estas vícitimas limita gravemente su acceso a protección legal por parte de las autoridades chinas, ya que estas focalizan frecuentemente sus esfuerzos en el control migratorio sobre la perfilación de las víctimas. Esta focalización favorece la reproducción de la trata al reforzar la impunidad de las redes criminales.
No obstante, la trata de personas no se reduce a la dimensión transfronteriza. El tráfico interno en China, particularmente de menores, se mantiene como una problemática latente. Este tipo de tráfico está relacionado con la expansión de la red de autopistas, misma que ha facilitado el movimiento clandestino de niños, al crear corredores logísticos que enlazan zonas rurales empobrecidas con centros urbanos con alta demanda laboral (Liu et al., 2024). Esto indica que la expansión de la red autopistas no solo aumentan la demanda del mercado del tráfico al conectar diferentes zonas, sino que además influye en las dinámicas de la transformación industrial china y en los patrones migratorios que elevan el riesgo de trata infantil. Paralelamente, este fenómeno revela una paradoja en el desarrollo chino ya que, así como la infraestructura vial impulsa su crecimiento económico, esta también puede instrumentalizarse por redes criminales para facilitar y ocultar actividades ilícitas dado el marco de acción legal enfocado en el control migratorio.
Asimismo, sobre la modernización, se enfatiza que la digitalización reciente ha transformado hondamente las modalidades de las redes de en cuanto a captación y explotación de víctimas en China. La evolución hacia formas modernas de explotación por la tecnología se manifiesta claramente en el fenómeno de la esclavitud cibernética. En el Sudeste Asiático, esta se muestra en los migrantes irregulares, incluidos ciudadanos chinos, que son obligados a participar en actividades criminales digitales – como estafas financieras y phishing – so pena de puniciones físicas y psicológicas (Sarkar y Shukla, 2025). La tendencia directamente proporcional entre desarrollo tecnológico – reflejado en la cibercriminalidad – y la trata de personas representa un desafío para la identificación de víctimas y los marcos legales tradicionales del Sudeste Asiático, generalmente elaborados para reaccionar ante formas más perceptibles de explotación.
En términos de respuesta institucional, las autoridades chinas reportan la intensificación de la persecución penal a estos delitos. Según datos oficiales, en 2024 se resolvieron más de 550 casos de trata de personas a través de campañas coordinadas entre agencias de seguridad pública (Global Times, 2025). Estas cifras reflejan los continuos esfuerzos de las autoridades chinas por combatir la trata de personas y avances en la aplicación de la ley, aunque la evidencia académica y de derechos humanos vista en este artículo puntualiza que esta lucha se enfoca, por lo general, en la represión y con vigilancia limitada a la prevención estructural y la protección de las víctimas.
En conclusión, la multidimensionalidad de la trata de personas y la migración irregular en China se cimienta no sólo en desequilibrios demográficos causantes de demanda de mujeres para matrimonio forzado o la explotación digital e infraestructural por las redes criminales, sino también en desigualdades regionales muy marcadas como la pobreza rural y las barreras institucionales al acceso de derechos por las víctimas. (Human Rights Watch, 2024; Sarkar y Shukla, 2025). Estos retos, vale mencionar, están siendo abarcados actualmente por las autoridades chinas mediante avances en la identificación de víctimas y persecución de redes criminales. Sin embargo, todo apunta a que China necesitará valerse de sinergias más integrales – de cooperación internacional, políticas de prevención, mecanismos de protección centrados en derechos humanos y una adaptación constante a las nuevas formas de explotación en la era digital – para enfrentar los desafíos estructurales que perpetúan la propensión de poblaciones vulnerables a la migración irregular y las redes de trata.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente la organización comparte lo expresado.
Referencias
Global Times. (2025, febrero 26). China’s public security authorities solve over 550 human trafficking cases in 2024. Global Times. https://www.globaltimes.cn/page/202502/1329052.shtml
Human Rights Watch. (2024). “Give us a baby and we’ll let you go”: Trafficking of women and girls from Myanmar to China. Human Rights Watch. https://www.hrw.org
Liu, X., Bai, Y., Li, Y., & Sun, Y. (2024). Highway havens for hidden horrors: Expressway connections and child trafficking in China. Journal of Economic Behavior & Organization, 228, Article 106765. https://doi.org/10.1016/j.jebo.2024.106765
Sarkar, G., & Shukla, S. K. (2025). Cyber slavery infrastructures: A socio-technical study of forced criminality in transnational cybercrime. arXiv. https://arxiv.org/abs/2510.12814
United Nations Office on Drugs and Crime. (2024). Global Report on Trafficking in Persons 2024. UNODC. https://www.unodc.org/unodc/data-and-analysis/glotip.html
(Accedido a través de reportes secundarios en China Daily Hong Kong)
Wei, S., Jiang, S., & Pan, F. (2025). Dissecting cross-border bride trafficking to China: A crime script analysis approach. The British Journal of Criminology. https://doi.org/10.1093/bjc/azaf058


