Así como los teóricos Robert O. Keohane y Joseph S. Nye coincidieron en demostrar que las nuevas realidades del sistema internacional no podían explicarse con el tradicional paradigma realista[1], durante la década del siglo XXI hemos sido testigos de escenarios complejos que, junto con el proceso de la globalización y los procesos de integración regional, implicó que los espacios de frontera experimentaran importantes cambios en sus funciones y en su escala de influencia. Un ejemplo de ellos podemos nombrar la tensa relación fronteriza entre Estados Unidos y México, la frontera Venezuela-Colombia; Corea del Norte-Corea del Sur; entre otras.

Estos espacios fronterizos revisten problemas de diferente índole, como ser: económicos, políticos, bélicos y sociales. Los nuevos procesos económicos, sociales, políticos, el surgimiento del neoliberalismo global, la apertura de China, la inversión extranjera directa ha reconfigurado el territorio.

Esta reconfiguración del territorio ha hecho que se cuestione sobre el protagonismo que tienen las fronteras en nuestra actualidad tanto como limitador de soberanías estatales, como hacedor de integración entre pueblos.

En este contexto, es importante destacar el papel clave que adquieren los organismos de frontera con respecto a la gestión de las mismas.

Cuando nos referimos a gestión de fronteras nos referimos a “la estructuración y adecuación de políticas para un adecuado ingreso de bienes y personas, manteniendo la seguridad tanto para el estado como para los migrantes” (OIM, Organización Internacional para las Migraciones).

Aquí se destaca el protagonismo que tienen los organismos de fronteras: aduana, policía de fronteras y servicios de inmigración, quienes son los encargados de tramitar a las personas y bienes en los puntos de entrada y salida, detección y regulación de personas, así como bienes que intentan cruzar las fronteras de manera irregular.

De acuerdo a diversas publicaciones de la Organización Internacional para la Migraciones (OIM), se puede afirmar que la sociedad es consciente de las implicaciones de una gestión inadecuada de las fronteras, los gobiernos y los donantes están asumiendo este reto e invirtiendo cada vez más en la reforma de la gestión de fronteras

En esta era de globalización y durante los últimos dos decenios, los traslados de personas y bienes han aumentado enormemente, lo que exhortó a una adaptación de las estructuras de gestión de inmigración y fronteras, a fin de encauzar adecuada y eficazmente los flujos de personas y de mercancías.

 Por lo tanto, los países enfrentaron un reto común: facilitar el movimiento legítimo de personas y bienes al tiempo que se mantiene la seguridad de las fronteras. En otras palabras, cerciorarse de que haya un equilibrio adecuado entre fronteras abiertas pero controladas al mismo tiempo.

Sin embargo, en este último tiempo el escenario cambió, el cierre de fronteras en casi todo el mundo como consecuencia del Covid-19, implicó grandes desafíos para el sistema internacional: se optaron por distintas políticas migratorias con la finalidad de restringir la movilidad humana. No obstante, este hecho trajo aparejado mayor irregularización y mayor riesgo para quienes migran. Esta situación ha colocado a la mayoría de personas en un grado de vulnerabilidad extrema.

Según lo que expresa Concha (2020), el rol securitario de las fronteras respecto de la soberanía estatal y del nacionalismo, ha dado pie a múltiples formas de violencia hacia las personas en movilidad, que siendo migrantes o trabajadores y trabajadoras fronterizos o solicitantes de refugio, han visto vulneradas sus vidas, expuestas al contagio y al abandono por parte de las autoridades estatales de los países de tránsito y de inmigración, así como de sus países de origen[2].

Sin dudas, la migración se ha vuelto un tema central en el manejo político de la gestión de las fronteras durante esta pandemia.  Asimismo, se observa que las respuestas sociales han sido similares en distintas latitudes del continente, lo que abre un nuevo foco de interés respecto a la movilización y acción en torno de las personas migrantes, reconocidas como grupos extremadamente vulnerables frente al virus y a sus consecuencias sociales, como la xenofobia y la pérdida de empleo.

En este escenario, podemos afirmar que el orden fronterizo internacional mantiene y profundiza el rol coercitivo de las mismas, particularmente respecto de la movilidad humana en tránsito que se enfrenta constantemente a barreras, restricciones y violencias.

En el mismo trabajo de la autora, se plasman algunas ideas respecto a cómo el cierre de fronteras a escala latinoamericana ha venido reforzando la vulnerabilidad y la exposición al riesgo de las personas en movilidad, más allá del Covid-19. Entre ellos se identifican el tráfico de migrantes, donde se hace necesario desresponsabilizar a las personas objeto de tráfico, responsabilizar a los Estados y sus fronteras de la irregularización, de los abusos y peligros a los que las exponen.

La situación del coronavirus aún no ha tenido avances al respecto, pese a que algunas vacunas ya han tenido aprobación. Algunos países han flexibilizados las medidas con respecto a sus fronteras (esto por lo general los países vecinos), por ejemplo, se retomaron algunos vuelos aéreos, se ha permitido el turismo, entre otras. La incertidumbre continua ya que las noticias revelan de una nueva cepa de coronavirus, lo que ha puesto en alerta a los gobiernos nacionales y se planean tomar algunas medidas al respecto.

Las medidas adoptadas por los gobiernos nacionales en relación al resguardo de fronteras, han traído consecuencias colaterales que sin duda ha afectado a la población migrante y al fenómeno de la movilidad humana. 

Se hace necesario repensar el rol de las fronteras en tiempos de pandemia, con el objetivo de reducir las vulnerabilidades de las personas y los peligros a los que se enfrentan.

 


Bibliografía

Keohane, R. y Nye, J. Poder e Interdependencia. (s/a). La política mundial en transición. Grupo Editor Latinoamericano.

Concha, N. L. (2020). “Frontera y Movilidad Humana en América Latina”. Nusso N.º 289, 1.

Organización Internacional para las Migraciones. (s.f). OIM.  https://www.iom.int/es/inmigracion-y-gestion-de-fronteras.


[1] Disponible en: Poder e Interdependencia. La política mundial en transición. Keohane, R. y Nye, J. Grupo Editor Latinoamericano.

[2] Disponible en “Frontera y Movilidad Humana en América Latina”. Nanette Liberone Concha. Nusso N.º 289/Sept-Oct.2020.

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Ingrid Anahí Karen Bautista
Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Santiago del Estero, sede Jujuy. Se desempeña como docente de esa carrera en la cátedra de Historia de las Relaciones Internacionales. Actualmente se desempeña como coordinadora de Frontera de la Cruz Roja Argentina. Miembro investigadora de Ceinaseg. Es integrante de la comisión coordinadora del CECPRID UCSE-DASS y se desempeña como investigadora dentro del Observatorio de Comités de Integración y ZICOSUR y dentro del mismo. Actualmente se encuentra en la ejecución de su trabajo final para la especialización de Negocios Internacionales por la Universidad Siglo 21 de Córdoba.