La educación y la metodología de enseñanza ha venido transformándose con el pasar de los años y el surgimiento de nuevas tecnologías. Si bien, antes las fuentes de información primaria eran los libros y las enciclopedias, el surgimiento de nuevas tecnologías y nuevos canales de información han habilitado nuevas ventanas de enseñanza y aprendizaje. La disciplina de las relaciones internacionales no ha sido la excepción, durante la segunda mitad del siglo XX los diferentes teóricos de la disciplina hicieron un aporte académico fundamental sobre todo en los debates de las teorías de relaciones internacionales. Sin embargo, su producción era en su mayoría textual y su alcance era principalmente entre los pares. Con el fuerte alcance de los medios de comunicación, estas fuentes de conocimiento se fueron erosionando y las representaciones audiovisuales como el cine, fueron tomando cada vez más protagonismo, sobre todo en un tema fundamental dentro de las Relaciones Internacionales durante las entreguerras y durante el contexto de la guerra fría. No obstante, fue mucho antes en 1914 con el inicio de La Gran Guerra que toma importancia el cine como instrumento de poder (Niño y Sánchez, 2020). En todo el siglo XX e inicios del siglo XXI los elementos centrales del análisis del cine dentro de las relaciones internacionales fueron la guerra y la seguridad nacional.

     Es así como en una coyuntura bélica “la necesidad de acumular poder, sumado a la evidente competencia por la supremacía de los Estados en relación vital con la cuestión militar, la ventaja cultural cobraba un papel protagónico en las relaciones internacionales del momento” (Niño y Sánchez, 2020, p. 194). La cultura, entonces, sirvió como herramienta para la reconstrucción de los hechos acontecidos en la realidad internacional y fue con base en las diferentes características culturales que “las técnicas y metodologías para contar la realidad en el siglo XX se tradujeron en que el ciudadano común podría ingresar a este mundo de celebridades a través del ojo inquisitivo de los medios de comunicación” (Niño y Sánchez, 2020, p. 194) que llevan una realidad conjunta a una experiencia individual y que busca a través de su información moldear “las aptitudes y actitudes de los individuos frente al clima de opinión” (Niño y Sánchez, 2020, p. 192). Así pues, en contextos de guerra los Estados necesitaban obtener apoyo social, Hollywood (Estados Unidos) se posiciona en la cúpula cinematográfica relegando el dominio que poseía la República francesa en el mundo cinematográfico desde su invención por los hermanos Lumière (Laurens, 2015). Cuestiones referentes al desenvolvimiento de las guerras tomaron protagonismo en las producciones de la década.

     Como resultado, el cine se volvió en un sentido estricto de la palabra, un medio de propaganda que le permitió al nazismo transmitir su mensaje. Para ello, fue fundamental la creación del Universum Film Aktiengesellfschaft (UFA), el cual fue el estudio cinematográfico central del Tercer Reich (Sadoul, 1977) y de donde surgieron producciones que tenían por objetivo ejercer gran influencia ideológica. “Se trataba de filmes como El triunfo de la voluntad (documental sobre el Partido Nacional Socialista que mezcla lo artístico con lo político para glorificar al nazismo y directamente a Hitler como la esperanza de la grandeza alemana)” (Niño y Sánchez, 2020, p. 197). Tanto para Hitler como para su ministro de propaganda Joseph Goebbels los efectos sociales en masa que se obtienen a través de la utilización del séptimo arte como herramienta propagandística eran un logro a perseguir, así lo expresa Goebbels cuando en 1933 promulga “nosotros queremos trabajar en las personas hasta que se vuelvan adictas a nosotros” (Arteta, 2015) denotando un fuerte papel de la propaganda cinematográfica en la influencia social.  

     Posteriormente, en los Estados Unidos, las producciones cinematográficas se centraron en la construcción de personalidades heroicas. Un ejemplo claro, fue la construcción de Superman en la década de 1930 como una institución cultural que va a ser llevada posteriormente a la pantalla grande. Es en 1978 en medio del contexto de la Guerra Fría que se estrena la gran película de Superman basada en el personaje homónimo de DC Comics, que representa el combate sin descanso por la verdad y la justicia, anteponiendo siempre la necesidad ajena a la propia (Waid, 2013). Y es durante la última etapa de la guerra fría donde podemos encontrar uno de los puntos clave de conexión entre las estrategias de poder blando y diplomacia cultural utilizada por Estados Unidos durante esta época tan marcada por dos bandos ideológicos, el comunismo y el capitalismo (Nova, 2021). Donde el ejercicio de influencia en masa se convirtió en un arsenal ideológico central en un país “reconocido por el uso de poder duro en términos de arsenal militar y potencial económico” que ahora también hace uso de las producciones cinematográficas para obtener el apoyo de su sociedad con el despliegue de estas estrategias utilizando el séptimo arte como herramienta para influenciar el pensamiento y opinión de la sociedad mediante propagandas de guerra, con producciones como largometrajes, documentales y la propaganda civil, que abarca películas sobre una variedad de temas políticos (Waid, 2013). Y que tenían como objetivo principal “la presentación amable del modo de vida americano, de la naturaleza y propósitos de la política exterior estadounidense, o de la importancia de la cooperación internacional para el mantenimiento de una paz duradera” (León, 2009, p. 284). Con base en estas necesidades es que se presenta al cine como canal de alcance en masa y elemento importante e interesante para analizar en términos de poder blando y diplomacia cultural de Estados Unidos, no solo en un nivel doméstico sino también internacional en el marco de la Guerra Fría, la cual hasta el momento se ha conservado como un evento histórico que comprende un foco de análisis para las ciencias sociales y para las Relaciones Internacionales. 

    Actualmente, son muchas las universidades y docentes que comprenden la importancia del análisis de acontecimientos internacionales en clave de diplomacia cultural y todos los elementos y esferas que la componen, además de identificar su alcance como parte de una estrategia de poder blando. Un ejemplo del desarrollo de estas nuevas metodologías lo encontramos en la Universidad de Anáhuac en México donde académicas de la Facultad de Estudios Globales escribieron un libro donde analizar 12 teorías de las Relaciones Internacionales a través de obras cinematográficas dentro del marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en el año 2018 “La obra tiene como objetivo medular el centrarse en favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje de las teorías internacionales” (Universidad Anáhuac México, 2018). Aprovechando el uso de recursos artísticos disponibles en el ámbito del cine comercial.

     Finalmente, se hace necesario remarcar la importancia de abarcar cada vez más ámbitos de la producción humana (arte, ciencia, tecnología, vida social) desde una mirada investigativa y académica, que amplíe las esferas de análisis sobre lo que consumimos como sociedad, cómo nos afecta y con qué objetivo quienes están a cargo de estas producciones, las producen. En este sentido, la educación juega un rol central, debido a que el uso de metodologías que integren estas herramientas audiovisuales en el proceso de la enseñanza, permite desarrollar una perspectiva critica cada vez más instintiva y enriquecedora.


Referencias

Arteta, A. (2015). Las Relaciones Internacionales a través del cine. Una mirada al período Entre Guerras. Universidad del Norte, Barranquilla.

Combs, J. y Combs, S. (2015). Propaganda en los films y política americana: un análisis y filmografía. Taylor & Francis Group.

Laurens, M. (2015). El cine durante la gran guerra y en torno a ella. Revista Credencial Historia, (0304), 11-16.

León, P. (2009). El cine norteamericano y la España franquista, 1939-1960: Relaciones Internacionales, comercio y propaganda. (Tesis doctoral). Universidad Complutense de Madrid, Madrid.

Niño, C., & Sánchez, J. (2020). La securitización del cine en el siglo xx: interpretaciones sobre la cultura y el poder. Via Inveniendi Et Iudicandi15(1), 189-217. https://doi.org/10.15332/19090528/5746

Nova, L. (2021). Imaginarios en el cine norteamericano de los ochenta: (1980-1989) su incidencia en la proyección de poder blando y diplomacia cultural de Estados Unidos en el marco de la Guerra Fría. (Tesis de maestría). Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, Bogotá.

Sadoul, G. (1977). Historia del cine mundial: desde los orígenes. Siglo xxi.

Universidad Anáhuac México. (2018). Entender las relaciones internacionales bajo la mirada del cine. https://www.anahuac.mx/mexico/noticias/Entender-las-relaciones-internacionales-bajo-la-mirada-del-cine

Waid, M. (2013). La auténtica verdad sobre Supermán (y sobre todos nosotros). En T. Morris y M. Morris (Eds.), Los superhéroes y la filosofía (primera parte, p. 427). Blackie Books.

 

 

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Angelina Arellano
Venezolana en Argentina. Estudiante del segundo año de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Martín (UNSAM). Miembro investigadora de CEINASEG. Miembro de la Red Juvenil de CEERI.