El fútbol es un deporte sencillo de jugar y es precisamente por su naturaleza sencilla que se ha podido masificar por todo el mundo a lo largo del tiempo, llegándose a convertir en el deporte rey.  Además, es importante destacar que no solo se limita a ser una simple disciplina deportiva, el fútbol es mucho más que eso, es una poderosa arma política, económica, social, turística y cultural; por lo tanto, las siguientes líneas las dedicaremos fundamentalmente para dilucidar que el Mundial de Fútbol, máxima competición de este deporte, es mucho más que un gran espectáculo que ocurre cada cuatro años.

Primeramente, hay que destacar que el fútbol no es solo 22 jugadores corriendo detrás de un balón intentando conseguir la mayor cantidad de goles posibles para ganar un encuentro;  “el fútbol se convierte en un mecanismo para la consolidación del Estado, la promoción de los intereses nacionales y el incremento del poder nacional” (Zhang y Morales, 2021, p.79), todo ello gracias a dos factores principalmente; primero, la gran industria que se genera en torno alrededor del llamado deporte rey y segundo el gran poder de cohesión de identidades que tiene, aspecto que ha sido aprovechado por diversos políticos a lo largo de la historia para conseguir sus objetivos.

Destacando la primera característica, para nadie es un secreto las grandes cantidades de dinero que mueve el fútbol en los últimos años, ya sea por derechos televisivos, por sponsor o por los grandes inversionistas que han decidido inyectarle capital al deporte rey, destacando fundamentalmente a los árabes o rusos con que cuentan varios equipos como el Manchester City, Paris Saint-Germain o más reciente el Newcastle de Inglaterra, teniendo el primero y el segundo un valor de mercado de  1.100 y 895,95 mil millones de euros respectivamente, y esto solamente en cuanto a plantilla se refiere según datos de la web especialista del mercado futbolístico Transfermarkt. Otro dato importante para agregar, es el gran poderío que tiene la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), considerada por muchos como la ONG más poderosa del mundo, contando con 209 miembros, más que los estados que forman parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU), además, esta organización ha visto incrementada su influencia gracias a la globalización del balompié y a su vez, gracias a su política donde “los gobiernos y los países no pueden intervenir en las decisiones internas del fútbol que solo se pueden canalizar a través de la FIFA y las Federaciones locales asociadas” (Paredes, 2014, p.6), situación que le da un poder ilimitado en cuento a este deporte se refiere.

De igual manera, hay que destacar el segundo aspecto, su poder cohesionador de masas, este aspecto que también va ligado al anterior porque es gracias a los fanáticos que con sus deseos, sus necesidades, sus compras y su presencia, los que determinan el mercado futbolístico, ya que mientras más personas ven los partidos, compran las camisetas o siguen las noticias futboleras, más vale este mercado. Además, es precisamente esta influencia cohesionadora la que hace grande a clubes como el Real Madrid, Barcelona, Manchester United, Liverpool, entre otros, ya que ellos son capaces de aglutinar alrededor de si a millones de personas que no comparten lenguaje, nacionalidad, cultura o religión, pero que los une el único hecho de ser fan del mismo equipo de fútbol, demostrando así el gran poder globalizador que tiene este deporte.

Por otro lado, están las selecciones de fútbol donde el aspecto antes mencionado adquiere otra connotación, ya que son millones de personas que se unen durante 90 minutos en torno a los mismos colores, sin importar las diferencias políticas, sociales o económicas que pudieran existir, situación que se exacerba mucho más durante el gran evento del futbol, el Mundial, acaecido cada cuatro años, ya que cada selección quiere alzarse como campeona del mundo.

A su vez, tan magno evento no se limita al poder cohesionador que tiene entre los habitantes de un país para con su selección y que ha sido este aspecto el que han explotado diversos líderes para conseguir sus objetivos políticos; sino que el país sede hace uso de esta fiesta del fútbol para demostrar su soft power, ya que no todos tienen la capacidad para organizarlo, pero aquel que puede demuestra el poderío económico que tiene y durante un mes es el centro de las miradas del mundo, usando de esta manera al mundial de fútbol como vitrina para mostrar sus potencialidades turísticas, su cultura, su modelo social e incluso el político y en muchos casos, es el disfraz perfecto para ocultar cualquier irregularidad que pueda estar ocurriendo a lo interno del país.  Por tal motivo, en las siguientes líneas podremos dilucidar con ejemplos históricos que el mundial de fútbol es mucho más que una gran fiesta deportiva.

Mundial de 1934 y 1938

Las ediciones de 1934 y 1938 estuvieron marcados por un nombre, Benito Mussolini, ya que el líder del fascismo italiano fue de los primeros líderes del mundo, el gran poder que tenía este deporte como arma política lo usó como un nexo unificador del pueblo italiano y como principal motor propagandístico del proceso fascista (Anduro, 2014). Uno de los principales ejemplo de ello es en la final del mundial de 1938, donde la selección italiana  enfrentaría al combinado de Hungría vestida de negro como símbolo del régimen fascista, además, es menester destacar Italia se alzaría como campeona de ambas ediciones, a la sombra de posibles amaños de partidos por parte de “Il Duce” dejando frases célebres como “vencer o morir”, en definitiva, el régimen fascista identificó que la victoria de la “azzurra” en ambos mundiales era un objetivo importante para conseguir la unificación del pueblo italiano y se vería como un gran logro del fascismo.

Mundial de 1950 y 2014

          Un ejemplo menos exitoso es el del mundial de Brasil de 1950, donde el gigante sudamericano quería dar la impresión de un país estable política y económicamente hablando, ya que pasaba por el proceso de industrialización por sustitución de importaciones  y quiso aprovechar la gran cita mundialista para ganar visibilidad a nivel mundial e incluso, se construyó el Estadio Municipal con capacidad para 200.000 espectadores para que fuera una prueba irrefutable del nuevo Brasil que está surgiendo en el concierto Mundial, pero este intento de posicionamiento fracasó tanto en lo simbólico como en lo político con la derrota en la final ante Uruguay. A su vez, es importante mencionar las similitudes con el mundial realizado por el mismo país en el 2014, donde el Partido de los Trabajadores quiso impulsar la imagen de un país con liderazgo mundial, pero las diversas manifestaciones en las calles de Brasil durante la Copa Confederaciones del 2013 y el evento acaecido en 2014 demostraron lo contrario; tal como señala Loureiro (2018, p.18), donde señala que la organización y realización de la Copa del Mundo “servirían como instrumento de apoyo a la po­lítica exterior encarada por el país, que quedó a mitad de camino en medio de una crisis política y económica enfrentada por el gobierno de aquel entonces”.

Mundial de 1978

           El mundial organizado en Argentina en 1978 fue otra muestra del uso que se le daría al magno evento del fútbol para consecución de objetivos políticos, en ese momento en la tierra de la “albiceleste” se encontraba gobernando Jorge Rafael Videla quien pretendía usar de vidriera el mundial de Futbol para mostrar una imagen positiva del país cuando desaparecían y torturaban a miles de argentinos. Con todo ello, el gobierno militar pretendía que durante un tiempo solo se hablara de fútbol, se planificó una extensiva campaña propagandística para contrarrestar la imagen de un estado que se dedicaba a la persecución a opositores políticos, centros clandestinos de detención y tortura y ejecuciones ex­trajudiciales, para ello se utilizó el slogan “los argentinos somos derechos y humanos” (Gutiérrez, 2018).

          Un factor importante que ayudaría mucho al régimen de Videla, sería el presidente de la FIFA para esos momentos, el brasileño João Havelange, ya que durante su mandato el fútbol se extendió globalmente y se comercializó como nunca antes con la atracción de negocios multimillonarios; por lo tanto, estos hechos internacionalizaron aún más lo que para ese entonces era el mundial de fútbol, situación que le permitió a Argentina estar en todas las portadas a nivel mundial situación que no solo permitió conocer la propaganda del régimen de un gobierno justo y defensor de los derechos humanos, sino que también fue usado por muchos alrededor del mundo para mostrar la verdadera realidad de la Argentina de Videla; pero aun así, la cita mundialista transcurrió sin problema alguno y sirvió de bálsamo para el pueblo argentino que vio a su selección liderada por el matador Kempes salir por primera vez campeona del mundo.

Mundial de 2018

Finalizamos nuestro recorrido por el mundial más reciente, el de Rusia de 2018, quien durante un mes proyectó la imagen de ser un estado festivo y receptivo para con sus visitantes, dejando un poco de lado las controversias que se ciernes sobre el estado ruso de una política exterior agresiva y que a la vista de occidente no es muy bien aceptada,  hechos como la anexión de Crimea o las constantes violaciones de derechos humanos no fueron suficiente para que el mundial de fútbol se desarrollara sin ningún problema y le diera a las personas a lo largo del mundo una imagen de Rusia muy distinta a la que se ve a diario por los medios de comunicación, siendo esto último bien sabido por Vladimir Putin y lo uso a su favor.

          A su vez, es interesante analizar las transformaciones que tuvo que hacer el gobierno ruso en materia de trabajo, impuestos y materia civil, para cumplir así con la denominada Ley de La Copa del Mundo de la FIFA que obliga a los países anfitriones incluso a modificar su ordenamiento jurídico para cumplir con los parámetros que ellos exigen; esta situación de subordinación ante el máximo órgano futbolístico era usada por el gobierno de Putin como la imagen para lanzar que Rusia era un estado con un gran soft power.

          En definitiva, mucho son los factores que se pueden analizar para evidenciar que el mundial de fútbol es mucho más que un simple espectáculo deportivo, en los hechos históricos brevemente analizados se pudo evidenciar que este magno evento del fútbol, es usado por los países sede para proyectarse en el plano internacional, destacando a su vez, el mayor uso que le dan gobiernos autoritarios a lo largo del mundo para buscar así un lavado de cara ante la opinión internacional, de esta diatriba no escapa el mundial de Catar de este año, plagado de denuncias por violaciones de derechos humanos y no por eso la gente está menos entusiasmada por saber quién será el nuevo monarca del fútbol mundial. En fin, el mundial de fútbol no es un reflejo del país anfitrión sino más bien una proyección de lo que se quiere llegar a ser o de le que se quiere hacer ver. 


Referencias

Daanen, B. (2021). Fútbol, dictadura y derechos humanos. El Mundial de Fútbol de 1978 y la solidaridad neerlandesa con Argentina. Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. https://gredos.usal.es/bitstream/10366/147136/1/TFM_LAGLOBE_Daanen_Bram.pdf

Echarri, M. (2021). De Moscú 1980 a Qatar 2022: Cómo el deporte abandonó el boicot como arma política. El País. https://elpais.com/icon/2021-06-09/de-moscu-1984-a-qatar-2022-como-el-deporte-abandono-el-boicot-como-arma-politica.html

Loureiro, E. (2018). Fútbol y política en América Latina en tiempos de la Copa del Mundo. En Konrad-Adenauer-Stiftung e.V. (Ed).  Sociedad, política y fútbol (14-21). Dialogo político y Fundación Konrad Adenauer. https://dialogopolitico.org/agenda/futbol-y-politica-en-america-latina-en-tiempos-de-la-copa-del-mundo/

Paredes, P. (2014). Más economía y más fútbol. Boletín KOYUNTURA del Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito, Ecuador. https://www.usfq.edu.ec/sites/default/files/2020-09/koyuntura-2014-46.pdf

Quintal, J. Shaw, L. y Molina, E. (2018). El límite del fairplay ruso. Foreing Affairs Latinoamérica. https://revistafal.com/el-limite-del-fairplay-ruso/

Sberro, S. (2018). El Mundial, lección de geopolítica universal. Foreing Affairs Latinoamérica. https://revistafal.com/futbol-poder-mundial/

Zhang, S. y Morales, D. (2021).  Futbol y Poder Nacional: Un MarcoTeórico Aplicado a China y Argentina. Revista Transregiones, Universidad de Guadalajara. https://revistatransregiones.com/web/index.php/tr/article/view/6

 

 

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Licenciado en Estudios Internacionales por la Universidad Central de Venezuela. Es Coordinador Municipal de Fuerza Joven Tubores en el Estado Nueva Esparta. Interesado por temas de geopolítica y e historia con énfasis en el papel venezolano en el escenario internacional.