Concluida la guerra civil china en 1949, se autoproclamaron dos gobiernos, quienes pregonaban ser el representante legítimo de China en el sistema internacional, uno establecido en la parte continental, y otro en la isla de Formosa, con visiones contrapuestas respecto a la forma de dirigir el país. En consecuencia, cada una obtuvo apoyo y adeptos por parte de diversos actores interestatales; a raíz de ello, surgió una divergencia de opiniones sobre cuál territorio debería ser reconocido plenamente como Estado, siendo este el meollo del problema, dado que estaban en riesgo los intereses geopolíticos de las potencias en el contexto de la guerra fría y la sobrevivencia de ellas. Por tanto, el propósito del presente escrito consiste en identificar tres principales repercusiones que ha traído el principio de una sola China en el sistema internacional, a partir de la Resolución 2758 (XXVI) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1971, tales como: aislamiento político-diplomático de la República de China (Taiwán), cambio de representación en la Organización de Naciones Unidas (ONU), y el surgimiento de un nuevo liderazgo en las relaciones internacionales.

Cabe recalcar que, una de las acciones que marcaron la consolidación del principio de una sola China, fue el tema de las relaciones diplomáticas (Connelly, 2014). En concordancia con lo anterior, dio antesala a otra pugna entre ambas en la búsqueda de mantener o lograr el reconocimiento, partiendo de la premisa que el gobierno instaurado en la República de China (Taiwán), de ahora en adelante (RCT), era considerado el legítimo ante la ONU, caso contrario de la República Popular China (RPCh).

En este contexto, la RPCh realizó esfuerzos para revertir la situación de su estatus como Estado, puesto que era considerado desde 1949 un territorio con reconocimiento limitado, es así que emprende acciones dirigidas en cooperar con otros países en desarrollo, principalmente aquellos bajo una condición de dominio, con la finalidad que ellos trasladen su apoyo hacia ella y sumar más adeptos para ser aceptado universalmente.[1] Paralelamente, RCT estableció reglas a sus aliados, asimismo intentó imponer su posición en la ONU el principio de una sola China a su favor, donde no se podría dar apoyo al adversario ni tampoco cabida en la Organización, porque únicamente existía una China, la cual era ella.

Posteriormente, con el protagonismo que estaba ganando la RPCh en el sistema internacional, permitió que en 1971 se adoptara la Resolución 2758 (ver anexo) por parte de las Naciones Unidas, que estableció el cambio de representación en la Organización, dando como resultado el aislamiento político-diplomático de la RCT (Organización de las Naciones Unidas, 1971). En virtud de ello, algunos de los Estados comenzaron a ser reacios a continuar relaciones de este tipo con Taipéi; a partir de ese momento, el principio de una sola China reconocido parcialmente, tuvo un redireccionamiento encaminado hacia los intereses de Pekín.

Por consiguiente, es importante mencionar que las Naciones Unidas, fue el escenario de batalla donde se comenzó a gestar la divergencia de opiniones entre ambas Chinas para su respectivo reconocimiento político-diplomático. Por otro lado, resulta imprescindible detallar que era una cuestión sumamente delicada, para la toma de una decisión, puesto que se trataba de un pilar de la Organización, al ser un Miembro Permanente del Consejo de Seguridad.

No obstante, esto no impidió que se discutiera en el Pleno el destino de ellas,[2] fue así que se tomó la decisión en consenso la sustitución de una por la otra, que representaría a China en la Organización, trayendo consigo un cambio de statu quo, por tratarse de un actor que no respondía a los intereses de los países occidentales que son Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad. Gracias a esto, RPCh se fue consolidando aún más como potencia regional e internacional, debido que esto otorgaría afianzar paulatinamente su reconocimiento universal y sentar la posición del respeto al principio de una sola China.

En ese sentido, el protagonismo que ganó China a partir del ingreso a la ONU, significó cambios en diversas dimensiones, siendo uno en materia política, puesto que asumiría el rol de Miembro Permanente dentro de la Organización. Por tanto, el liderazgo que Pekín adquirió, fue una voz crucial en la toma de decisiones en el sistema internacional (Rodríguez, 2016); por ello, en el devenir del tiempo, tuvo cada vez mayor influencia en las relaciones internacionales, por mostrarse ante el mundo, como una opción alternativa a los problemas, sosteniendo una posición firme respecto a rechazar todo tipo de colonización, promover iniciativas encaminadas a la erradicación de la desigualdad social y así sumar al mantenimiento de la seguridad internacional, entre otros temas de interés global.

En conclusión, con la autoproclamación de dos gobiernos de China, se generó un dilema, sobre quién debería ser reconocida en el sistema internacional; sin embargo, en 1971, se logró un posicionamiento firme dentro de la ONU, como respuesta favorable a los intereses de Pekín; lo cual consolidó su Principio de una sola China; asimismo, repercutió a varios actores interestatales: por un lado, la República de China (Taiwán), luego de la Resolución entraría en declive de apoyo, encaminado a un aislamiento político-diplomático, por su expulsión de la Organización, revirtiendo así los papeles con su contraparte, al pasar a ser un Estado con reconocimiento limitado.

Por otro lado, en el Consejo de Seguridad de la ONU, se afectó en la dinámica de toma de decisiones, dado que el cambio de representación significó un punto desfavorable para los intereses de los países occidentales, porque no es concomitante con ellos, asimismo, la RPCh busca ser protagonista, tanto a nivel regional como internacional, mediante la participación activa en los problemas comunes de los países, dando como resultado, otro polo de poder para reducir la unipolaridad o bipolaridad en el sistema internacional.


Bibliografía

Connelly, M. (2014). Historia de Taiwán.

Organización de las Naciones Unidas. (1971). Resolución 2758, Asamblea General de las Naciones Unidas. Obtenido de Resolución 2758, Asamblea General de las Naciones Unidas: https://undocs.org/es/A/RES/2758%28XXVI%29.

Organización de  las Naciones Unidas. (1961). Resolución 1668 (XVI) de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre: “la representación de China en las Naciones Unidas”. Obtenido de https://undocs.org/es/A/RES/1668 (XVI).

Rodríguez, M. E. (2016). La evolución de la política exterior China. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades,, 3.


[1] La RPCh desde su proclamación en 1949, se dio la tarea de buscar aliados diplomáticos, mediante apoyo y cooperación, a cambio de cederle votos, para que fuera reconocida en la ONU; entre algunas de sus labores destacadas, fue su participación en la Conferencia de Bandung en 1955, apoyando la causa de los Estados Afroasiáticos de conseguir la independencia formal, y promover una alianza en contra de los Estados colonizadores. Actualmente, mediante la cooperación financiera hacia aquellos países para que trasladen su apoyo a ella.

[2]  Un intento para solventar la representación de China en la Organización, fue la Resolución 1668 (XVI) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1961 (Organización de Naciones Unidas, 1961), donde estableció que todo tipo de situación que conlleve a un cambio ante la misma es una cuestión importante, que se decidirá con base al artículo 18 de la Carta de la ONU.


Anexo

 

Fuente: Asamblea General de las Naciones Unidas.

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Rodrigo Enrique Avilés Grande
Salvadoreño, 1996. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de El Salvador. Miembro investigador de Ceinaseg. Interesado en temas políticos-jurídicos, integración, desarrollo y política exterior, especialmente en América y Asia-Pacífico.