Resumen.

Zbigniew Brzezinski[1] “acertó al plantear el agujero negro que se produciría con la disolución de la URSS[2]” (Brzezinski, 2002); y cómo los Estados periféricos quedarían fuera de órbita, no siendo la excepción en el caso de Ucrania, este tenía como opción, pasar a formar parte de la incipiente Comunidad de Estados Independientes[3] o integrarse a los sistemas europeos, especialmente la OTAN[4].

La aplicación teórica que ayudará a abordar la temática es la teoría del Rimland, propuesta por Nicolás Spykman[5], el cual tiene como punto de partida el Heartland, planteado por McKinder; ambos están de acuerdo en la existencia de un corazón de la tierra; pero el poder no reside en su control, sino en los anillos que la rodean, “quien tiene el poder mundial no es quien controla directamente el “corazón del mundo”, sino  quien es capaz de controlar sus anillos” (Fiori, 2016).

Dicho corazón se divide en tres secciones[6] de acuerdo con la problemática presentada, la sección en análisis es la Costa Europea o la Creciente Interior. Los jugadores estratégicos de la OTAN y Rusia están disputando las zonas de influencia al establecer una presencia notable dentro de dichos anillos. Estados Unidos (EEUU en adelante) al ser el principal miembro dentro de la OTAN ha justificado sus acciones basadas en la Doctrina de la Contención, que buscaba detener la influencia soviética en los países aliados de los E.E.U.U. La guerra fría finalizó, pero ha existido un dejavú del surgimiento de una nueva cortina de hierro, que se ha materializado en distintas regiones específicas del Rimland, principalmente colocando sistemas de misiles y ejecutando ejercicios militares como medidas disuasivas.

La ubicación geográfica de Ucrania permite que la zona de influencia de Rusia se amplie en Europa si se establece un dominio sobre ellos, es decir se estaría penetrando y debilitando a cualquiera de los bandos que saquen la mayor ventaja de este.

Palabras claves: Potencia ♦ desintegración ♦ jugador geoestratégico ♦ pivote geopolítico ♦ realpolitik


El ascenso de Rusia con Vladimir Putin: una política nacionalista con visión al exterior

La desintegración de la URSS, fue un cambio significativo en el sistema internacional, pasando de ser una superpotencia con una esfera de influencia sobre 15 republicas, que pasaron a ser países, limitando el territorio a las dimensiones actuales que comprenden la Federación de Rusia. Esta pérdida de influencia fue acompañada de graves problemas internos a causa de la nueva economía de mercado implementada en la década de los 90’s. Además, los excesos de poder y corrupción al interior del gobierno, en consecuencia, producían la falta de representatividad de Boris Yeltsin como presidente en ese momento, y, su incapacidad para solucionar problemas relevantes de la vida rusa como la Guerra de Chechenia, eran puntos que mostraban la fragilidad rusa de la época.

De esta forma, a inicios del año 2000 y ante la perspectiva de una Rusia desmejorada, Vladimir Putin recibe el poder y se encarga de fortalecer el Estado mismo: combatiendo la corrupción, nacionalizando los recursos y dándole un nuevo impulso a la economía rusa, “centrando así sus acciones en incrementar el control sobre la política, la administración y la economía, así como también obtuvo logros en la segunda Guerra de Chechenia”[7]. Reafirmando la figura de líder decidido al interior del Estado, Putin inicia una nueva era de reivindicaciones de poder que encausan a Rusia hacia su resurgimiento como jugador geoestratégico; y que producto de su fortalecimiento interno permite proyectarse hacia el exterior, encarrilando su futuro como potencia mundial.

Desde el punto de vista de los planteamientos del CESEDEN[8] sobre la proyección internacional rusa, plantea categorías sobre su política exterior, y respecto a sus intereses se destaca en dos perspectivas: por un lado, el papel que juegan los vecinos próximos a Rusia de los cuales depende la seguridad de sus fronteras, a los que tratan de convertir en aliados político-militares y socios económicos, como Ucrania, y donde se evidencia la importancia geopolítica de la zona y por lo tanto los intereses rusos sobre la misma. Por otro lado, el papel de los Estados fallidos, países con guerra civil o grupos que representen peligros o amenazas a la estabilidad regional y mundial. Ejemplo de ello son los grupos yihadistas en Siria, los cuales podrían llegar a representar un grave problema de seguridad si acceden al poder en su totalidad.

Estas cuestiones de seguridad fueron reafirmadas por Putin en la Plaza Maidan en 2014, ante los embajadores y representantes permanentes de la Federación de Rusia donde declaraba “todos en Europa necesitamos algún tipo de red de seguridad para que los precedentes de Irak, Libia, Siria y, (…) Ucrania, no actúen como enfermedades contagiosas. Esto es particularmente para el espacio postsoviético, dado que estos Estados aún no están afianzados ni política ni económicamente y no poseen sistemas políticamente estables[9]. Estas aseveraciones denotan el carácter prominente a considerar en las acciones regionales y mundiales que permitan a Rusia un buen desenvolvimiento geopolítico, así como una expansión y fortalecimiento de su presencia en Eurasia.

Rusia en el espacio europeo: Caso Ucrania

Ucrania, como bien lo describe el politólogo Z. Brzezinski, es un pivote geopolítico, un Estado cuya importancia deriva de su posición geográfica. En este caso, por el paso de gaseoductos y el acceso al Mar Negro y por los recursos naturales que hay en dicho país, como el carbón, hierro y minerales. Así mismo, afirmaba que en el “tablero euroasiático”, este pivote determinaba buena parte del comportamiento de las potencias occidentales y de Rusia como jugadores estratégicos en la zona[10]. Con la caída de la URSS, ésta tuvo que aceptar la pérdida de Ucrania y parte de la influencia en la zona. Sin embargo, en el largo plazo no aceptó permanecer relegada como simple espectadora de los asuntos de relevancia internacional que moldeaban el orden de la época.

Durante el primer decenio del siglo XX, el espacio exsoviético experimentaba revueltas de carácter nacionalista mediante Revoluciones de Colores[11]. Caso de ello fue Ucrania con la Revolución Naranja[12] de 2004. En este contexto, las pretensiones occidentales de incluir a Ucrania y Georgia en la OTAN hicieron eco en Rusia. En 2008, Putin advertía ante la Cumbre de la OTAN en Bucarest, su desacuerdo en la aproximación a la alianza transatlántica como medio para resolver los problemas de las repúblicas exsoviéticas, lo que demostraba que la nueva Rusia no estaba dispuesta a callar y ver cómo limitaban su acción mediante las jugadas geoestratégicas que pretendía Estados Unidos, principalmente. 

Bajo las gestiones de V. Yanukovich, Ucrania adoptó en primer término acercarse a los sistemas occidentales; pero las presiones que ejerció V.Putin provoco que las negociaciones se rompieran. La población ucraniana salió a protestar generando el Euromaidan[13]. En medio de esta crisis, “se mezclaron problemas geoestratégicos con económicos”[14]. Ante la escalada de violencia y la salida de Yanukovich del país, la Federación de Rusia realiza una de sus mayores jugadas geoestratégicas en el comienzo del siglo XX: la anexión de Crimea, una auténtica realpolitik ejecutada con rapidez. En marzo de 2014, el Parlamento de Crimea convocó a referéndum en la península y con el 94.7% de votos a favor, se “legitimó” la anexión. Esta jugada entraña diferentes consideraciones vistas desde relaciones de poder: fue una táctica improvisada ante la posibilidad de perder importancia estratégica en la base naval de Sebastopol; fue una respuesta a la amenaza de una mayor expansión de la OTAN a lo largo de la frontera occidental de Rusia; y, para otros, una acción que es parte del proyecto ruso de recuperación de las repúblicas exsoviéticas[15].

Ampliación de la OTAN.

Las expansiones de la OTAN hacia Europa del Este desde la era postsoviética han tenido lugar bajo los gobiernos presidenciales de Bill Clinton, George W Bush y Barack Obama, es decir, la política exterior tanto de los demócratas como republicanos en Estados Unidos de América no se ha suavizado con relación a la Federación Rusa desde finales de los años noventa.  

En el marco de la segunda expansión de la OTAN en la era postsoviética que tuvo lugar en el año de 2004, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aprovechó para difundir un discurso belicista al utilizar la guerra contra el terrorismo en los siguientes términos: “Nuestra alianza hace frente a un nuevo enemigo que provocó la muerte de inocentes de Nueva York a Madrid. Los terroristas odian todo lo que representa nuestra alianza, desprecian nuestra libertad y temen nuestra unidad, quieren dividirnos. Fracasarán. No nos dividirán”[16]

Estonia, Letonia y Lituania fueron las primeras repúblicas ex soviéticas que se sumaron a la alianza atlántica. Mientras Bulgaria y Rumania integraban el Pacto de Varsovia, la alianza militar del bloque soviético, lo mismo que Eslovaquia, que entonces formaba parte de Checoslovaquia. Eslovenia, por su parte, obtuvo su independencia de Yugoslavia en 1991. Hemmer y Katzenstein parafraseando al analista James Kurt, y previendo la expansión ulterior de la OTAN, han señalado que uno de los argumentos más sólidos para permitir el ingreso de los Estados bálticos en la alianza es precisamente que “estos países han representado la extensión más oriental de la civilización occidental”[17]

Por ende, las preocupaciones de la diplomacia rusa se han enfocado en cómo mantener a resguardo sus fronteras territoriales y alejar lo más posible la presencia de las fuerzas de la OTAN de su país. En este sentido, como bien dijo en su momento Kupchan (2010, 101) “la expansión la OTAN ha hecho que la cuestión del lugar de Rusia en el orden Euroatlántico aún más apremiante. Dentro de su nueva doctrina militar, lanzada en febrero de 2010, Rusia identificó la expansión de la OTAN como su principal amenaza externa. La alianza atlántica ha estado considerando la membresía para Georgia y Ucrania, un movimiento que escalaría peligrosamente las tensiones entre la OTAN y Rusia.” Por eso no sorprende que Rusia destine más recursos presupuestales al gasto de defensa cada año

Donbast.

Denominada también guerra en el este de Ucrania, es una serie de enfrentamientos armados sucedidos en las regiones del este de dicho país a partir del 6 de abril de 2014, como reacción contraria al Euromaidán, y que se produjeron tras las protestas prorrusas en este país que se intensificaron tras la adhesión de Crimea a Rusia, donde también se habían realizado movimientos similares. La escalada desembocó en un conflicto armado entre las fuerzas independentistas de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk (RPD) y Lugansk (RPL) y el gobierno de Ucrania.

La región histórica del Donbas, dividida en dos oblast[18] su posición es estratégica pues tiene salida a través de Donetsk al mar Negro cuyas aguas permiten el acceso al mediterráneo. Desde 2014, está escindido en dos zonas: la controlada por los separatistas respaldados por Rusia en la frontera con ese país y la que aún sigue bajo dominio de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el oeste. La última escalada realizada por Rusia a través de la acción militar en febrero 2022, fue justificado por la protección de la población rusa en la región, sin embargo, se amplio hacia todo el país, con el objetivo de lograr el control directo en el país. El actual presidente de Ucrania Volodomir Selenski, ha solicitado apoyo a la OTAN y la UE; no obstante, la respuesta recibida ha sido pertrechos y un gran movimiento de ejércitos en la nueva cortina de hierro que lleva hasta los límites fronterizos entre la OTAN y Rusia. Las últimas rondas de negociación llevadas a cabo en Minsk no han tenido los resultados esperados, debido a que Ucrania no acepta

Valoraciones finales: Escenario geopolítico en el ascenso de Rusia

Desde comienzos del siglo XXI, la política interna rusa buscó la seguridad nacional fortaleciendo la economía y las instituciones estatales, maniobrando alianzas con grupos de poder y aproximándose a las reglas de la economía capitalista hacia el exterior. Por otra parte, en la política externa, reafirmó la soberanía nacional “centrando el foco en la zona euroasiática y en el espacio postsoviético para crear y garantizar una esfera de influencia rusa que sirviese de contrapunto al avance de la OTAN hacia el Este[19]. El curso de la Federación de Rusia a cargo de Vladimir Putin perfila una decisiva política nacionalista, que no se subordina a la po­lítica externa occidental, en cambio, asciende y actúa bajo la concepción de seguridad e interés nacional para el Estado Ruso.

En el caso del retorno en la zona europea, con la recuperación de Crimea y el reconocimiento de las repúblicas independientes de Donetsk y Luhansk, Rusia dejó claro que marcaba el final de una era de primacía para un solo jugador geoestratégico en el tablero mundial y ésta se perfila como un Estado que puede hablar “entre pares” con los países occidentales, particularmente, con Estados Unidos en cuanto a maniobras geopolíticas en espacios de interés justificados desde la concepción neorrealista del interés y la seguridad nacional. La manera en cómo se solucionará o transformara el conflicto con Ucrania, se plantean los escenarios con la victoria rusa; pero con un sistema internacional con una nueva neo guerra fría.


Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente la organización comparte lo expresado.


Bibliografía

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[1] Politólogo estadounidense de origen polaco. Fue consejero de Seguridad Nacional del gobierno del presidente de Estados Unidos Jimmy Carter (1977-1981).

[2] URSS: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, fue un Estado federal de repúblicas socialistas que existió de 1922 a 1991 (68 años) en Eurasia.

[3] CEI: Es una organización supranacional compuesta por nueve de las quince exrepúblicas soviéticas.

[4] Organización del Tratado del Atlántico Norte. es una alianza militar intergubernamental que constituye un sistema de defensa colectiva, en el cual los Estados integrantes acordaron defender a cualquiera de sus miembros que sea atacado por una potencia externa.

[5] Periodista y profesor universitario estadounidense de origen holandés, considerado como uno de los «padres de la geopolítica», considera que la tierra tiene un «corazón», un heartland, rodeado de un «anillo de tierras» («tierras del borde» o rimland), que es necesario controlar.

[6] Rimland es el cinturón marítimo y costero que rodea Eurasia, se divide en 3 zonas: zona costera europea; Zona de Oriente Medio; Zona asiática.

[7] Francisco Veiga, El Desequilibrio como Orden: una historia de la Post Guerra Fría, 2ª ed. (Madrid: Alianza Editorial S.A., 2014), 365

[8] Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional Español, Rusia ¿Vieja Potencia o Potencia Emergente? (España, 2011), 51-53. http://www.defensa.gob.es/ceseden/Galerias/destacados/publicaciones/docSegyDef/ficheros/040_BRASILx_RUSIAx_INDIA_Y_CHINA_xBRICx_UNA_REALIDAD_GEOPOLITICA_SINGULAR.pdf

[9] Instituto Español de Estudios Estratégicos, Ucrania y el nuevo liderazgo geopolítico ruso (España, 2014), 16 http://www.ieee.es/Galerias/fichero/panoramas/Panorama_geopolitico_2014.pdf

[10] Zbigniew Brzezinski, El gran tablero mundial, La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos (Paidós Ibérica, 1998), 48.

[11] Agitaciones impulsadas por Occidente bajo la consigna de olas democratizadoras, pretendiendo acercar a los países de Europa del Este y Asia a posiciones afines a sus intereses. A su vez, buscaban alejarles de las maniobras políticas y estratégicas de una Rusia en ascenso. Cf. Miguel Cuneo y Melina Orué. Sistemas Políticos, Revoluciones de Colores y Perspectivas. (Argentina: Editorial Docuprint S.A. 2007) P 15

[12] Durante las elecciones en ese año, Rusia apoyaba abiertamente a Víctor Yanukovich, pro ruso. Sin embargo, quedó en el poder el reformista Víctor Yuschenko, quien abogaban por una aproximación a Europa y la economía capitalista estadounidense.

[13] El Acuerdo incluía fuertes reacomodos neoliberales en la economía, restricciones y recortes sociales, por lo que Yanukovich exigía más compensaciones de la Unión Europea para la economía ucraniana, frente a la inminente pérdida del mercado ruso. Véase Francisco Veiga, El Desequilibrio como Orden, 524.

[14] Veiga, El Desequilibrio como Orden, 526

[15] Daniel Treisman, Foreign Affairs, Why Putin took Crimea? May 2016

https://www.foreignaffairs.com/articles/ukraine/2016-04-18/why-putin-took-crimea

[16] Zbigniew Brzezinski, La nueva Rusia y la ampliación de la OTAN, Política Exterior, 2009, https://www.politicaexterior.com/articulo/la-nueva-rusia-y-la-ampliacion-de-la-otan/

[17] Zbigniew Brzezinski, Op.cit.

[18] Unidades Administrativas

[19] Miguel Cuneo. Melina Orué. Sistemas Políticos, Revoluciones de Colores y Perspectivas. Editorial Docuprint S.A., Buenos Aires. 2007. P 15

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El Salvador. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de El Salvador. Miembro investigador de Ceinaseg. Se desempeña como especialista tributario con enfoque SAP. Posee estudios en los campos de Proyectos de Cooperación al Desarrollo, Desarrollo Urbano, Medio Ambiente, Derechos Humanos, Organización y Desarrollo Comunitario. Investigaciones en los campos de geopolítica, municipalización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.