¿Es hora de crear un fondo soberano europeo?
Hace escasas semanas el Comisario Europeo de Economía y Productividad, Valdis Dombrovskis, anunciaba el enésimo shock en la economía europea, esta vez producido por la escalada bélica en el Estrecho de Ormuz. La afectación en el precio de las materias primas energéticas augura una perdida en el PIB de la Unión de al menos un 0,4 % que podría ser más sustancial en caso de que el conflicto se prolongue, alcanzando una corrección negativa del PIB europeo del 0,6 % para los años 2026 y 2027. Todo esto sin tener en cuenta el impacto en los precios de los bienes, que según previsiones de la propia Comisión situarían la inflación en un 1% por encima de la cifra prevista (Comisión Europea, 2026).
Este shock de las materias primas energéticas viene a sumarse al cúmulo de piedras en el camino que están afectando y ralentizando no solo ya el crecimiento económico de la Unión, sino la existencia de su propia autonomía estratégica. El desarrollo de los acontecimientos desde la vuelta hace poco más de un año de Donald Trump a la presidencia de los EE. UU. está haciendo que la Unión Europea tenga que replantearse cada vez más el papel que juega en el escenario internacional actual, y el papel que quiere jugar en las realidades económica e internacional futuras.
La Unión Europea que presenta un débil crecimiento económico, del 1,5% en 2025 y del 1,1% en 2024 (Eurostat, 2026), y no parece que vaya a cambiar esa tendencia en el corto o medio plazo debido al pírrico crecimiento económico de sus principales economías (Alemania, Francia e Italia). Además de ello, la existencia de un déficit crónico de inversiones en investigación, infraestructuras y nuevas tecnologías valorado en más de 1,3 billones (Bouabdallah et al., 2024), billones de los de doce ceros, hace que sea difícil prever la vuelta de esplendores pasados en un futuro próximo. Y no solo eso, sino también es necesario un incremento en las inversiones en las capacidades defensivas de la Unión, que durante años ha subarrendado su defensa a EE. UU. y que ha vivido pensando que la época de paz posterior a la Guerra Fría sería eterna. El escenario internacional actual ha acabado con esa falacia, y como recientemente expresó el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, es necesario reforzar esa autonomía y esas capacidades defensivas europeas, cuyos pilares no son las armas de guerra, si no el esfuerzo financiero, científico y tecnológico constante que hay detrás del desarrollo de éstas (Macron, 2026).
La idea de un fondo soberano de carácter paneuropeo no es nueva, de hecho, ya en 2022 la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habló de la necesidad de crear un “Fondo de Soberanía Europea” (Europena Sovereignity Fund). El plan de la Comisión preveía crear un fondo multimillonario europeo destinado a potenciar inversiones en los sectores clave de la economía, centrando su radio de acción en las tecnologías verdes, las nuevas fuentes de energía, las materias primas de carácter estratégico y la industria de defensa (Comisión Europea, 2022). Posteriormente esta idea fue desarrollada en un análisis del economista Daniel Gros (2024) a petición del Parlamento Europeo, en el que no solo se abogaba por el fondo como un instrumento de implementación de inversiones en los sectores considerados como estratégicos por la propia Comisión, sino también como un arma geoeconómica destinada a velar por el mantenimiento de una autonomía estratégica por parte de la propia Unión, ya fuera protegiendo sus propias industrias y compañías, o manteniendo el control sobre aquellas materias primas calificadas como de carácter estratégico.
Estudios como el de Holzner (2019) o el de Gates et al. (2025) van más allá de la propia arquitectura ideada por la Comisión Europea, y proponen un fondo de carácter paneuropeo dedicado en el primer caso al desarrollo de múltiples infraestructuras europeas destinadas a mejorar la conectividad dentro de Europa y de Europa con el mundo; y por otro lado, destinado al desarrollo de las nuevas tecnologías de vanguardia como las infraestructuras digitales, el desarrollo de software, la ciberseguridad y la inteligencia artificial.
La idea existe, y tiene múltiples enfoques, pero parece que no termina de fructificar. Pero ¿qué sería ese fondo soberano europeo? En primer lugar, habría que alejarse de la terminología usual que asignamos a fondos europeos, y que no son más que partidas presupuestarias del abultado presupuesto de la Unión que se destinan a un fin concreto. En este caso estaríamos hablando del algo muy distinto, estaríamos hablando de un fondo milmillonario con personalidad jurídica propia y con capacidades de inversión nunca vistas en la Unión. Un fondo soberano en línea con los que ya existen en otras geografías como Corea del Sur, China, Singapur o los países del Golfo Persico, que permita a la Unión invertir en su propia autonomía estratégica y en el desarrollo pleno de sus capacidades industriales y tecnológicas.
Y no… No piensen en que se está hablando de la enésima intervención comunitaria en la economía, si no que se estaría hablando de un fondo propiedad de los ciudadanos europeos cuyo principal objetivo es la búsqueda de rendimientos económicos, eso sí, haciendo hincapié en que esos rendimientos económicos están intrínsecamente vinculados a sus objetivos estratégicos fundacionales. Este tipo de fondos no son nueva cantinela, de hecho, existen en su concepción moderna desde la década de 1950, con múltiples ejemplos de cómo en países como Singapur, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos o China han permitido generar inversión, infraestructuras, crecimiento económico y transformación del tejido productivo de sus respectivos estados fundadores. Y no solo eso, sino que también permiten el acceso a capacidades no tan visibles a primer golpe de vista, como pueden ser la protección de las empresas nacionales, su desarrollo e internacionalización; la adquisición de tecnologías, compañías y materias primas en el exterior; o la protección de los mercados bursátiles y las compañías financieras en caso de shocks económicos (Lavelle, 2017).
Un fondo paneuropeo permitiría la inversión en infraestructuras de nuevo cuño, en mejora de las existentes, y además permitiría enfocar sus esfuerzos económicos únicamente en los sectores considerados estratégicos por los propios estatutos fundacionales del fondo. El fondo podría convertirse en el brazo inversor de la Unión para fomentar la inversión allá donde las empresas europeas no pueden o no encuentran rentabilidades suficientes, ya sea por economías de escala o por el propio horizonte temporal de la inversión, y además dado su carácter paneuropeo no atendería a intereses espurios o que poco tienen que ver con la economía y el desarrollo de los pueblos de Europa, que muchas veces son argüidos por los políticos europeos a la hora de vetar inversiones, fusiones empresariales o desarrollos de cualquier tipo, respaldándose en supuestos intereses inalienables de carácter local.
Y no… El fondo no tendría que ser creado con una costosísima aportación de las arcas europeas. Podría fundarse mediante la emisión de bonos. Esta estructura financiera podría ser muy similar a la utilizada por el banco central de la República Popular China, en la fundación de la China Investment Corporation (Thomas y Chen, 2011), el mayor fondo soberano del gigante asiático, y uno de los tres mayores del mundo, que según el trabajo de Capapé Aguilar (2024) cuenta con una capitalización de más de 1,3 billones de dólares. La emisión de bonos sería a largo plazo, y estaría respaldada por los propios rendimientos económicos futuros del propio fondo, es decir, si no se generan rendimientos económicos suficientes por las inversiones del fondo, este no sería capaz de hacer frente a su deuda, y por tanto, no tendrá más remedio que invertir rentablemente.
En circunstancias como las actuales, el fondo podría fomentar la fusión de varias empresas europeas de sectores tecnológicos, o su trabajo conjunto mediante la creación de joint-ventures. También podría promover desde cero la creación de nuevas infraestructuras o la inversión en yacimientos de minerales estratégicos en el exterior. El abanico de posibilidades puede ser tan amplio como su capacidad de generar nuevos nichos de mercado donde las empresas europeas podrían competir y mejorar sus capacidades frente a sus competidores externos. La idea existe, es posible, y es deseable, lo único que hace falta es que Europa tenga la capacidad de implementarla.
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Referencias
Bouabdallah, O. et al. (27 de junio de 2024). Mind the gap: Europe’s strategic investment needs and how to support them. The ECB Blog. Banco Central Europeo. https://www.ecb.europa.eu/press/blog/date/2024/html/ecb.blog240627~2e939aa430.en.html.
Capapé Aguilar, J. (2024). Informe de Fondos Soberanos 2024. Publicado conjuntamente por ICEX-Invest in Spain y IE Business School.
https://www.investinspain.org/es/publicaciones/swf-report-2024.
Comisión Europea (15 de septiembre de 2022). A European Sovereignty Fund for an industry “Made in Europe” I Blog of Commissioner Thierry Breton. https://ec.europa.eu/commission/presscorner/api/files/document/print/cs/statement_22_5543/STATEMENT_22_5543_EN.pdf.
Comisión Europea (27 de marzo de 2026). Remarks by Commissioner Dombrovskis at Eurogroup press conference.
https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/es/speech_26_743.
Eurostat (6 de marzo de 2026). EU’s gross domestic product up by 1.5% in 2025. https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/w/ddn-20260306-3.
Gates, N. et al. (2025). Funding Europe’s Open Digital Infrastructure: The Study on the Economic, Legal, and Political Feasibility of an EU Sovereign Tech Fund (EU-STF). Open Forum Europe.
https://eu-stf.openforumeurope.org/wp-content/uploads/2025/08/EU-STF-Feasibility-Study_final.pdf.
Gros, D. (2024). A European Sovereignty Fund: Investing in Europe’s Future and Security. Economic Governance and EMU Scrutiny Unit (EGOV). Directorate-General for Internal Policies. European Parliament.
https://www.europarl.europa.eu/thinktank/en/document/IPOL_IDA(2024)760229.
Holzner, M. (2019). One Trillion Euros for Europe. How to finance a European Silk Road with the help of a European Silk Road Trust, backed by a European Sovereign Wealth Fund and other financing instruments. WIIW Policy Notes 35, The Vienna Institute for International Economic Studies. https://wiiw.ac.at/one-trillion-euros-for-a-european-silk-road-n-406.html.
Lavelle, K. C. (2017). Sovereign Wealth Funds and Foreign Policy. En “The Oxford Handbook of Sovereign Wealth Funds”, editado por D. Cumming et al., 182-207. Oxford University Press.
Macron, E. (2 de marzo de 2026). Discours du Président de la République sur la dissuasion nucléaire de la France. https://uk.diplomatie.gouv.fr/fr/discours-du-president-sur-la-dissuasion-nucleaire.
Thomas, S., y J. Chen. (2011). China’s Sovereign Wealth Funds: origins, development, and future roles. The Journal of Contemporary China 20 (70): 467-478.


