Durante el primer trimestre del 2020 la humanidad ha sido testigo de la facilidad con la que un virus puede ser capaz de paralizar a la mayoría de los países. COVID-19 es el nombre que recibe la enfermedad perteneciente a la familia de coronavirus, considerado como una pandemia por la Organización Mundial de la Salud y reconocido por la magnitud de las infecciones respiratorias que genera.

 El primer brote comenzó en diciembre del 2019 en Wuhan, China, pero no fue hasta enero del año siguiente que comenzó la transmisión a otros países. De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos, hasta la fecha del 20 de marzo del 2020, se han registrado 265.495 casos confirmados en el mundo, 11.147 de ellos han llevado al deceso del paciente y 87.363 han logrado recuperarse.

La incertidumbre y el pánico ha tomado lugar en todo el mundo dada la facilidad con la que el virus se ha transmitido entre países, tomando desprevenidos a la mayoría, incrementándose situaciones como las compras nerviosas por parte de la población y, por consiguiente, ocasionando que otros se encuentren privados de adquirir recursos esenciales para la prevención del contagio, tales como: gel antibacterial, alcohol y mascarillas, enmarcándose cada vez más una escasez internacional de estos productos. Esta situación ha reflejado fuertemente el principal problema económico: la escasez, es decir, el hecho de que no existen suficientes recursos para satisfacer las necesidades de todos.

La toma de decisiones se ha visto influenciada ampliamente por la aparición de esta enfermedad, ha comprobado que la mayoría de los países no cuentan con los suficientes recursos sanitarios para controlarlo y, por lo tanto, los Estados han tenido que reevaluar la decisión de hacia donde dirigen los recursos que poseen. La limitación de personal médico y de recursos sanitarios es un ejemplo de esto, y ha llevado a médicos en lugares como Italia, uno de los países con mayor cantidad de muertes, a enfrentar la disyuntiva de a quiénes darle prioridad o no, lo cual afecta a aquellos que son considerados con menos posibilidades de sobrevivir.

Covid 19 y los principios básicos de economía

“Cuando las personas se agrupan en sociedades enfrentan diferentes disyuntivas” (Mankiw, 2012, p.4).  El COVID-19, ha generado disyuntivas tanto en la población como en la economía de los países. Una vez surgida la problemática, los ciudadanos se vieron obligados a administrar sus ingresos entre la compra de productos de primera necesidad y los recursos de sanidad pertinentes para evitar y combatir el virus, atribuyéndole más importancia a los últimos. Los países en situaciones más graves, tuvieron que disminuir sus niveles usuales de producción para aplicar políticas que evitaran el esparcimiento del virus y, a su vez, aumentar la producción de bienes y servicios necesarios para combatir la enfermedad, como es el caso de China y la construcción del hospital especialmente para tratar el virus.

Hospital construido en Wuhan. Recuperado de: https://elpais.com/elpais/imagenes/2020/02/02/icon_design/1580632227_180978_1580646839_noticia_fotograma.jpg

Estos dilemas, sin embargo, contienen un coste de oportunidad, es decir, a lo que se renuncia para lograr un beneficio, debido a que “(…) al tomar decisiones los individuos enfrentan disyuntivas, es necesario comparar los costos y los beneficios de los diferentes cursos de acción que pueden tomar” (Mankiw, 2012, p.5). Cuando la población decide gastar sus ingresos en los productos necesarios para prevenir el virus y garantizar la seguridad personal, está asumiendo el costo de no gastar sus ingresos en otros bienes que normalmente se adquieren. A su vez, los países asumen el hecho de que tal comportamiento de distanciamiento social y cuarentenas, disminuirá el nivel de producción, lo cual afectará el nivel de ingresos de dicho país, de las empresas y, por consiguiente, los trabajadores.

De igual forma, “las personas racionales a menudo toman decisiones comparando los beneficios marginales y los costos marginales” (Mankiw, 2012, p.6).  Cuando los gobiernos toman la decisión de aplicar medidas de cuarentena, están asumiendo una caída en el flujo de la economía, pero también están analizando el beneficio adicional, el hecho de que se expandirá menos si se elimina el contacto directo entre los habitantes. En consecuencia, volver a la normalidad en menor tiempo y así reanudar las actividades necesarias para que la economía fluya y pueda garantizar la calidad de vida de los individuos. También puede vislumbrarse este principio cuando las personas deciden surtirse de mayor cantidad de insumos que combatan el virus porque estos le reportan un mayor beneficio marginal, de estar mejor preparados ante una posible expansión y durabilidad de las medidas de cuarentena.

“Las personas racionales responden a los incentivos debido a que toman sus decisiones comparando los costos y los beneficios” (Mankiw, 2012, p.7). Todas las medidas implementadas que influyen en la toma de decisiones de la sociedad por los distintos gobiernos para combatirlo son el resultado del incentivo representado por el COVID-19, las cuales a su vez estimularon a las personas a modificar su comportamiento y entrar en un estado de alarma, como es el desabastecimiento de los mercados en muchos países por la búsqueda desesperada de los productos necesarios y mayor cantidad de alimentos.

Grupo de personas haciendo cola para pagar en un supermercado canadiense. Recuperado de: https://www.campbellrivermirror.com/opinion/b-c-views-the-good-bad-and-the-ugly-of-covid-19/

Impactos en la producción de las naciones.

La paralización y ralentización de la producción en todos sus niveles puede fácilmente verse representada en la FPP (Frontera de Posibilidades de Producción) de los países afectados por este virus, al proporcionar información acerca de la cantidad máxima de producción de una economía tomando en cuenta la tecnología y los recursos que posea la misma, e indica la manera en la que un país está utilizando todos sus factores productivos (ya sea que se estén usando de forma eficiente o ineficiente).

Siendo así una de las principales características de la FPP, la elección, debido a la limitación de los recursos y las ilimitadas necesidades humanas.  Mochón (2006) respecto a esto señala:

“La FPP ilustra una característica fundamental y es que la Economía es la ciencia de la elección. Hay que optar entre distintas alternativas, pues la vida real siempre plantea disyuntivas entre las que hay que establecer prioridades.” (p.4)

Actualmente y en medio de la propagación exponencial de la enfermedad, las FPPs del mundo se han visto modificadas, la mayoría de las regiones han visto sus fronteras reducirse debido a la paralización y medidas tomadas por parte de los Estados para evitar una propagación mayor, lo cual ha sido altamente perjudiciales para la producción.

De igual forma, como se mencionó al comienzo, la elección y la jerarquización de las necesidades se vislumbran también dentro de las FPPs actuales, la aparición de la enfermedad generó nuevas necesidades urgentes que deben ser cubiertas; en este caso, dotar de suficientes recursos sanitarios a la población. Al no existir determinadas cantidades, se deben jerarquizar las carencias colectivas bajo la nueva perspectiva “¿Hacia dónde se deben encaminar los recursos?” teniéndose que redirigir la producción al atendimiento del nuevo problema, lo que supone sacrificar la actividad económica cotidiana por la concentración de los recursos existentes al área prioritaria, inclinándose la frontera hacia uno de los extremos, y dejando de lado la producción de los otros bienes ubicados al otro extremo.

Muchos países están concentrando sus esfuerzos para producir bienes médicos. Recuperado de https://www.theportugalnews.com/uploads/news/DSC_2823_1.JPG

Es así entonces, cómo se observan las modificaciones que ha sufrido el nivel de producción de países como China e Italia, quienes han tenido que priorizar las necesidades, concentrarse en el sector médico y paralizar el resto de la actividad económica para evitar en la mayor medida posible el esparcimiento de la enfermedad. Este año, el país asiático presentó caídas notorias, teniendo la actividad industrial en un declive del 13,5% interanual; la inversión en activos fijos (maquinaria, infraestructura, etc.) una caída de 24,5%; y el consumo, una disminución de 20,5% interanual según la Oficina nacional de Estadística China (2020), dando como resultado un declive en las capacidades de producción en dicho país. Representado en la FPP se podría ver una frontera reducida a un punto ineficiente.

Problemática con consecuencias en el panorama internacional.

En el ámbito económico mundial, han sido notorias las grandes repercusiones que ha traído la aparición del COVID-19, y aun cuando la totalidad de estas consecuencias están por verse, ya se pueden observar importantes efectos en la economía global. Se puede resaltar el gran revuelo que este provocó a nivel de la oferta, debido a las medidas que los gobiernos tuvieron que tomar, como las cuarentenas, que han llevado a que la actividad económica prácticamente haya desaparecido, que la mano de obra se haya reducido por el número de infectados, causando que las empresas disminuyeran notoriamente su producción o incluso la detuvieran.

Asimismo, el FMI respecto a esto, señala: «(…) el crecimiento mundial de 2020 será más bajo que el del año pasado. En qué medida y durante cuánto tiempo es algo difícil de predecir y dependería de la epidemia, pero también de lo oportuno y eficaz de nuestra actuación” (2020), pronosticándose así, una disminución del PIB de los países y la entrada a una posible recesión económica.

De igual manera, la paralización de las industrias y la cancelación de vuelos internacionales han implementado barreras importantes para el comercio internacional. Igualmente, los Estados se ven en la obligación de invertir grandes cantidades de dinero en el sector sanitario para afrontar el número de enfermos y evitar el colapso de dicho sector, así como han ayudado en los gastos de las personas desempleadas temporalmente para pagos de servicios, siendo un ejemplo, el gobierno de Francia, quien suspendió el pago de alquileres y facturas de los servicios para aquellas personas que no pudieran asumirlos.

Muchos gobiernos han comenzado a tomar medidas para reducir el impacto económico de esta pandemia. Recuperado de France24

Por otro lado, el desplome de los precios del petróleo ocasionados por la disminución de su demanda, por la baja actividad productiva e industrial, ha sido otro de los daños colaterales de la pandemia; esto generará impactos negativos en países cuyos ingresos dependen mayormente de este sector, como es el caso de Venezuela.

Todas estas repercusiones locales convergen a mayor escala debido al fenómeno de la globalización, dado el alto nivel de interrelación entre países y, por consiguiente, las medidas que tome un país tendrá sus impactos y efectos en el resto, como la disminución de importaciones y exportaciones de mercancías y la carencia de bienes intermedios que son necesarios para la fabricación y producción de bienes finales, afectando de esta manera las cadenas globales de valor. Por ejemplo, China es un importante centro de ensamblaje, al convertirse en el epicentro de la pandemia y al paralizarse la producción en el país, logró que empresas dependientes de ella replantearan sus estrategias.

Ahora bien, esta pandemia ha generado una serie de consecuencias en las sociedades del mundo, se podría pensar que todos estos impactos han sido negativos por el claro escenario que se presenta. No obstante, además del gran coste social que representa el virus y su expansión, es pertinente resaltar la importancia que las medidas tomadas por los distintos organismos estatales han tenido algunas externalidades positivas sobre el medio ambiente y la disminución de la contaminación, generalmente causadas por el hombre. Así lo muestra la Agencia Espacial Europea (ESA), quien ha publicado imágenes satelitales que corroboran las caídas de emisiones de dióxido de nitrógeno, un alto contaminante ambiental (2020), apreciándose estos beneficios en países como China e Italia, donde se pueden apreciar ligeras variaciones en las capas de nubes que reflejan mayor pureza, causados por la gran disminución de producción a nivel industrial.

 

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