El cambio tecnológico actual desafía los sistemas económicos y productivos que han organizado el comercio internacional contemporáneo. En 2016, Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial acuñó el término de “Cuarta Revolución Industrial” para explicar la transformación tecnológica de nuestra era, que está afectando la vida cotidiana de diversas sociedades y la organización de la economía mundial. Veamos de qué trata esta nueva fase de desarrollo industrial.

Es importante señalar que cuando hablamos de revolución industrial, nos referimos a transformaciones que modifican la estructura de los sistemas económicos, sus modos o técnicas de producción y los niveles de productividad. La Primera Revolución Industrial estuvo vinculada a la transición de la sociedad agraria hacia la sociedad industrial, del uso de la máquina de vapor para mecanizar la producción y de la aparición del combustible fósil (carbón) como fuente de energía primaria. La Segunda Revolución industrial irrumpe en el siglo XIX con diversos avances técnicos, tales como la aparición de nuevas fuentes de energía, medios de transporte y de comunicación como la electricidad, el gas, el petróleo, el telégrafo y el ferrocarril que permitieron producir bienes en masa.

La Tercera Revolución industrial se caracterizó por el auge de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), la electrónica y la informática, facilitando el almacenamiento y transmisión de grandes cantidades de información y su posterior digitalización gracias al poder de procesamiento que ofrecieron las computadoras.

¿Y la Cuarta? Para Klaus Schwab[1], esta nueva fase industrial no es una continuación de la tercera puesto que hay una convergencia de las tecnologías digitales, biológicas y físicas que generan disrupciones nunca antes vistas. Esta nueva revolución industrial se basa en sistemas ciberfisicos, es decir, combinan maquinaria física y procesos digitales, estos últimos tienen la capacidad de tomar decisiones descentralizadas y conectarse con las distintas unidades productivas de una empresa (BBC, 2016). Esto supone un cambio estructural en la organización económica mediante la digitalización, automatización y conectividad de la industria, también llamada “industria inteligente o industria 4.0[2]” puesto que la actual transformación digital incrementa la capacidad de procesamiento de los datos. el aprendizaje, la autonomía y la colaboración de las máquinas.

Foro Económico Mundial

La inteligencia artificial, robots autónomos, sensores, impresión 3d, internet de las cosas, realidad aumentada, nanotecnología, biotecnología, agrotecnología, big data, 5G, simulación de entornos virtuales, computación en la nube y sistemas de integración (BID, 2018) son algunas de las tecnologías disruptivas que sostienen la denominada industria inteligente.

Ahora bien, ¿Cuáles son las implicaciones de la Cuarta Revolución Industrial? Esta transformación industrial tiene implicaciones para los sistemas productivos convencionales puesto que desafía las técnicas de producción, los modelos de negocios vigentes y la manera en la que interactúan las unidades de producción de una empresa. Con la introducción de robots autónomos y gracias al aprendizaje automático, las fronteras entre lo físico y virtual se difuminan puesto que las máquinas pueden ir más allá de realizar tareas rutinarias de baja calificación.

Señalamos que una característica de la industria 4.0 es la creciente conectividad e integración de los dispositivos, procesos y servicios que intervienen en una empresa. A través del internet de las cosas se puede digitalizar procesos productivos, procesar información en tiempo real y crear redes inteligentes con capacidades para mejorar y flexibilizar distintas operaciones industriales.

La Cuarta Revolución Industrial también afectará la composición del comercio internacional. De acuerdo a datos de McKinsey (2019), el comercio de servicios ha crecido 60% más rápido que el comercio de bienes en la última década. ¿Por qué? Porque las innovaciones tecnológicas son intensivas en capital humano, para esta revolución industrial, la investigación, el diseño y otros servicios intensivos en propiedad intelectual son mas importantes que el ensamblaje del producto.  

A su vez, el comercio electrónico se ha visto beneficiado en la medida que muchos bienes se digitalizan y comercializan por plataformas streaming tales como Spotify.

¿Y los empleos? Muchos consideran que el riesgo latente de la pérdida de empleos es factible, según el Fondo Económico Mundial para el 2020 podrían desaparecer 5 millones de empleos en las principales economías por la automatización productiva. Sin embargo, podrían generarse trabajos indirectos en el sector de los servicios como las operaciones relacionadas al mantenimiento y supervisión de la Inteligencia Artificial y los robots. Si bien muchos empleos de baja calificación desaparecerán, es una oportunidad para potenciar el trabajo calificado a través de la creación de nuevas habilidades y profesiones.

Necesidad de adaptarnos

El cambio tecnológico de la 4ta revolución industrial supone la necesidad de replantearse las clásicas ventajas comparativas intensivas en recursos naturales puesto que la composición de los intercambios comerciales está transitando hacia bienes digitales y servicios intensivos en conocimiento.

A pesar del riesgo latente que representa la pérdida de empleos para la sociedad, se abren nuevas oportunidades en sectores como la creatividad, el emprendimiento y las emociones que la IA no puede sustituir fácilmente. Esto se conoce como la “economía creativa o naranja” y se basa en la creación de bienes y servicios intensivos en propiedad intelectual. Este sector basado en la creatividad y las ideas parece ser una oportunidad para las economías en desarrollo en el proceso de adaptación. Sin embargo, ¿cuál es el rol de la educación?

Se deben generar las condiciones para el desarrollo de capital humano en materia de ingeniería, diseño y computación para operar las nuevas tecnologías, pero a su vez se debe apostar por promover la economía creativa donde la invención humana y el emprendimiento son menos propensos a la robotización.

No hay duda que la educación será clave para mitigar los efectos del desempleo en ciertos sectores susceptibles a la automatización. La calidad de la enseñanza dependerá de las políticas públicas y de la inversión en educación (I+D), ciencia y tecnología para que la población pueda desarrollar nuevas habilidades blandas como la inteligencia emocional.

 


[1] Para ampliar el tema, revisar el siguiente enlace disponible en https://www.weforum.org/about/the-fourth-industrial-revolution-by-klaus-schwab 

[2] Industria 4.0 fue un concepto introducido en Alemania a principios de esta década por un grupo de especialistas que tenían el objetivo de diseñar un programa que acelerara la productividad de la industria de ese país. Este concepto ha servido como referencia para estudiar la Cuarta Revolución Industrial (BID, 2018)


Bibliografía

BBC Mundo (12 de octubre de 2016). Qué es la cuarta revolución industrial (y por qué debería preocuparnos). Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-37631834 

Banco Interamericano de Desarrollo (2018). Industria 4.0: Fabricando el Futuro. Recuperado de https://publications.iadb.org/es/industria-40-fabricando-el-futuro

World Economic Forum (19 de junio de 2016). What is the fourth industrial revolution? Recuperado de https://www.weforum.org/agenda/2016/01/what-is-the-fourth-industrial-revolution/

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José Humberto Blanco Trejo
Licenciado en Estudios Internacionales por la Universidad Central de Venezuela. Con diplomado en Comercio Exterior por la Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX). Miembro fundador y director de CEINASEG. Se desempeñó como preparador de Microeconomía y Macroeconomía en la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Actualmente se desempeña como profesor universitario de pregrado en la misma casa de estudios. Es articulista en Proeconomía y Analista de Negocios Internacionales de la consultora en comercio exterior "TAT Consultores." Sus líneas de investigación son las cadenas globales de valor y la nueva carrera tecnológica entre las grandes potencias en la geopolítica global.