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España ante la rivalidad entre Estados Unidos y China: diplomacia activa, proyección europea y pragmatismo estratégico en un cuatrimestre clave
Introducción
El sistema internacional contemporáneo se encuentra marcado por la creciente rivalidad estratégica entre Estados Unidos y la República Popular China, una competencia que trasciende el ámbito estrictamente geopolítico para abarcar dimensiones económicas, tecnológicas, normativas e ideológicas. Esta realidad fue objeto de análisis en una reciente conferencia dedicada a las relaciones sino-estadounidenses, en la que se subrayó el impacto que dicha rivalidad tiene sobre los actores intermedios y, de manera particular, sobre la Unión Europea. En este contexto, los Estados miembros se ven obligados a redefinir sus estrategias exteriores, buscando equilibrar sus intereses económicos con sus compromisos políticos y de seguridad.
Durante el último cuatrimestre, España ha protagonizado una notable intensificación de sus intercambios con China, tanto en el plano diplomático como en el económico. La visita oficial del rey Felipe VI, la acción política del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y el anuncio de nuevas inversiones chinas en sectores estratégicos constituyen hitos relevantes de este periodo. Este artículo analiza cómo España ha utilizado este cuatrimestre de intensa actividad bilateral para reforzar su perfil internacional y su papel dentro de la UE, posicionándose como un actor pragmático y constructivo en un entorno dominado por la rivalidad entre Washington y Pekín.
La rivalidad EEUU–China y el dilema europeo
La competencia entre Estados Unidos y China se ha consolidado como el principal eje estructurante del orden internacional actual. A diferencia de enfrentamientos anteriores entre grandes potencias, esta rivalidad no se manifiesta únicamente en términos militares, sino también en el control de tecnologías críticas, las cadenas globales de suministro, el comercio internacional y la definición de normas y estándares globales (Allison, 2017). Para la Unión Europea, esta situación plantea un dilema estratégico: cómo preservar la relación transatlántica sin renunciar a los beneficios económicos derivados de su vínculo con China.
La UE ha optado por una conceptualización matizada de su relación con Pekín, definida simultáneamente como socio, competidor económico y rival sistémico (Comisión Europea, 2019). España ha asumido esta visión como marco de referencia para su política exterior, evitando alineamientos automáticos y apostando por una aproximación basada en el multilateralismo y la autonomía estratégica europea. La conferencia sobre las relaciones EEUU–China celebrada en este cuatrimestre puso de relieve precisamente la necesidad de que los Estados europeos desarrollen estrategias propias, capaces de adaptarse a un escenario de creciente polarización sin caer en una lógica de bloques rígidos.
Un cuatrimestre de diplomacia activa
En este contexto internacional complejo, la visita del rey Felipe VI a China representa un elemento central de la diplomacia española. Más allá de su carácter simbólico, este tipo de visitas contribuyen a reforzar la confianza política y a proyectar una imagen de estabilidad institucional. La figura del jefe del Estado actúa como garante de continuidad en la relación bilateral, independientemente de los ciclos políticos internos, lo que resulta especialmente valorado por las autoridades chinas.
La visita real se enmarca en una estrategia más amplia de relanzamiento de las relaciones bilaterales, en la que España busca consolidarse como un socio fiable dentro de la UE. Este gesto diplomático adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta el contexto de tensiones crecientes entre China y algunas capitales europeas, derivadas de disputas comerciales, preocupaciones en materia de derechos humanos o cuestiones de seguridad tecnológica.
El papel del ministro Albares y la coherencia del discurso español
Junto a la diplomacia al más alto nivel, la acción del ministro José Manuel Albares ha sido clave para articular un discurso coherente sobre la relación con China. Albares ha insistido en la necesidad de mantener un diálogo político fluido, al tiempo que se defienden los intereses y valores europeos. Este enfoque refleja una concepción de la política exterior basada en el equilibrio entre principios y pragmatismo, característica de la tradición diplomática española.
Durante este cuatrimestre, el ministro ha subrayado reiteradamente que la relación con China debe ser “constructiva, equilibrada y basada en reglas”, alineándose con la posición común de la UE. Al mismo tiempo, ha defendido la importancia de aprovechar las oportunidades económicas que ofrece el mercado chino, especialmente en sectores como la transición energética, la movilidad sostenible y la innovación tecnológica. Esta doble dimensión —política y económica— define la estrategia española y explica su capacidad para mantener canales de comunicación abiertos en un contexto internacional cada vez más polarizado.
Inversiones chinas y pragmatismo económico
Uno de los aspectos más destacados del periodo analizado ha sido el aumento de las inversiones chinas en España. Proyectos vinculados a la automoción eléctrica, las energías renovables y las infraestructuras logísticas reflejan el interés de las empresas chinas por utilizar España como plataforma de acceso al mercado europeo. Factores como la estabilidad política, la pertenencia a la UE y la posición geográfica estratégica convierten a España en un destino atractivo para este tipo de inversiones.
No obstante, este pragmatismo económico se desarrolla en paralelo a un mayor control por parte de las autoridades europeas y nacionales. La UE ha reforzado los mecanismos de supervisión de la inversión extranjera directa en sectores considerados estratégicos, con el objetivo de proteger infraestructuras críticas y evitar dependencias excesivas (Unión Europea, 2020). España ha aplicado estos instrumentos de forma selectiva, buscando un equilibrio entre la apertura al capital extranjero y la protección de sus intereses nacionales.
España como actor intermedio dentro de la Unión Europea
El papel de España dentro de la UE resulta fundamental para entender su aproximación a China. A diferencia de otras potencias europeas con relaciones históricas más densas o conflictivas con Pekín, España se sitúa en una posición intermedia, caracterizada por una menor carga ideológica y una mayor flexibilidad diplomática. Esta posición le permite actuar como un interlocutor constructivo tanto dentro de la UE como en su relación bilateral con China.
Durante este cuatrimestre, España ha defendido la necesidad de una posición europea común frente a China, evitando iniciativas unilaterales que puedan debilitar la cohesión comunitaria. Al mismo tiempo, ha apoyado la estrategia de “reducción de riesgos” impulsada por la Comisión Europea, que busca diversificar las cadenas de suministro y reforzar la resiliencia económica sin recurrir a un desacoplamiento total (Comisión Europea, 2023). Esta postura refuerza el papel de España como actor comprometido con el proyecto europeo y consciente de las limitaciones y oportunidades del contexto internacional.
Conclusiones
El análisis del último cuatrimestre pone de manifiesto que España ha sabido gestionar de manera eficaz una coyuntura internacional marcada por la rivalidad entre Estados Unidos y China. La conferencia sobre las relaciones sino-estadounidenses proporcionó el marco conceptual para comprender este escenario, mientras que la visita del rey Felipe VI, la acción diplomática del ministro Albares y el aumento de las inversiones chinas aportaron contenido concreto a la relación bilateral.
Lejos de adoptar una postura pasiva, España ha desplegado una diplomacia activa y coherente, orientada a maximizar sus intereses económicos sin comprometer su alineamiento europeo ni su relación transatlántica. En un sistema internacional cada vez más fragmentado, la experiencia española demuestra que los actores de tamaño medio pueden desempeñar un papel relevante mediante estrategias basadas en el diálogo, el multilateralismo y el pragmatismo. España no aspira a redefinir el equilibrio global de poder, pero sí a consolidarse como un interlocutor fiable y constructivo en la relación entre Europa y China, contribuyendo así a una mayor estabilidad del orden internacional.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente la organización comparte lo expresado.
Bibliografía
Allison, G. (2017). Destined for war: Can America and China escape Thucydides’s trap? Houghton Mifflin Harcourt.
Comisión Europea. (2019). EU–China: A strategic outlook. https://ec.europa.eu
Comisión Europea. (2023). European economic security strategy. https://ec.europa.eu
Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. (2023). Estrategia de acción exterior de España. https://www.exteriores.gob.es
Unión Europea. (2020). Regulation (EU) 2019/452 establishing a framework for the screening of foreign direct investments. https://eur-lex.europa.eu


