Resumen:

Las clásicas tensiones de las relaciones internacionales deben enriquecerse con nuevos enfoques dentro de un escenario tendiente a la Gobernanza Global donde la tecnología se ha convertido en una herramienta que optimiza los recursos a través de procesos de alto impacto que derivan en relaciones de poder transformadas a tal punto que las particularidades, aplicaciones, usos y funcionamiento de “Blockchain”, representan un mecanismo de contraloría social eficiente encuadrable en proyectos políticos globales cuyas perspectivas parten de una suerte de mínimo vital ético no localizable en un Estado particular y que coadyuvarían a gestionar las crisis actuales en el camino de la tan ansiada paz internacional.

Palabras clave: Gobernanza Global, Blockchain, Relaciones Internacionales, Paz internacional.

I. ¿Cuál es el alcance de nuestras conexiones?

Analizar los cambios de la realidad mundial, es aceptar que estamos frente a un cambio de mentalidad profundo respecto a lo que significan las relaciones sociales.

No obstante, aunque pareciera que la inmediatez de las noticias nos sugiere que estamos ante una suerte de cataclismo, es pertinente no olvidar que, para muchos, las crisis que afronta el mundo tienen años sucediendo aceleradamente. De allí que, rescatando a los teóricos de la complejidad en relaciones internacionales, es posible afirmar que el sistema internacional es un “sistema complejo adaptable”[1] donde resulta vital la interacción entre los agentes, los procesos de retroalimentación y la capacidad de enfrentar colectivamente estos retos[2], entendiendo, a su vez, que el orden como pilar básico, descansa paradójicamente en una idea de latentes contradicciones, ambigüedades e incertidumbres[3].

En este sentido, en un mundo tan interconectado, la tecnología se ha convertido en una herramienta de alcance global que optimiza los recursos a través de procesos de alto impacto, en un contexto donde, independientemente de sus altibajos, se hace presente la comunicación masiva, la pérdida del monopolio sobre las armas, los grandes flujos financieros y la inmediatez de la información[4]. En otros términos, la tecnología que incluso alcanza al dinero -o todo aquello que cumpla su función- siempre crece y se renueva de la mano de la creatividad, la innovación y las necesidades humanas (sobre todo cuando estas necesidades comienzan a tocar los aspectos más sensibles del relacionamiento social).

Así entonces, si bien para algunos la pandemia generada por el fenómeno del COVID-19 está trastocando las planificaciones en todos los ámbitos, no es menos cierto que la heterogeneidad de las relaciones internacionales permite identificar, sin demora, que en todo caso estaríamos sumando una crisis que agudiza la necesidad de continuar el debate sobre temas varios que colocan al individuo como centro de todo, verbigracia, las migraciones internacionales, las relaciones de consumo, la cooperación internacional , las infodemias diversas y el uso de las tecnologías.

Pues bien, las nuevas reglas del juego económico, político y jurídico global son una manifestación palmaria que las relaciones de poder han venido transformándose a tal punto que con la tecnología “Blockchain” (también conocida como tecnología de contabilidad distribuida), cuyos usos y aplicaciones son tan variopintos, se podría hacer valer aquella premisa según la cual los asuntos de todos deben ser asumidos por todos[5].

Blockchain, inexcusablemente permite cuestionarnos qué papel deberían jugar los actores internacionales contemporáneos y, por si fuera poco, generar un efecto transversal en todos los asuntos de agenda mundial que, hoy por hoy, indefectiblemente se vinculan con la tecnología en una relación necesaria, dado que este sistema podría convertirse en un coadyuvante de todo este proceso.

Además, como hemos venido sosteniendo con anterioridad, constituye un tema que en el marco del fin del mito universalista y la emancipación progresiva frente al Estado desde los ribetes postmodernos y multiculturales,[6] revela nuevas dinámicas a partir de las cuales los conceptos fundamentales asisten a una renovación de sus categorías, técnicas y enfoques bajo el influjo de múltiples centros de decisión que están haciendo que el concepto de gobierno progresivamente vaya cediendo su posición preponderante al de gobernanza.

El entendimiento interdisciplinario de las relaciones internacionales no puede estar de espalda a la tecnología en tanto herramienta para ampliar las posibilidades de vida y potenciar las capacidades humanas, ya que en caso contrario se produce el “efecto bicicleta”[7], es decir, se detiene la ciencia y se derrumba estrepitosamente.

II. ¿CÓMO NOS ADENTRAMOS AL CONSENSO DISTRIBUIDO DEL BLOCKCHAIN?

Al menos el 94% de las generaciones nacidas a partir del año 1995, representativas de un 25% de la población mundial[8], confía en que las tecnologías de contabilidad distribuida jugaran un papel trascendental en el mundo mercantil, y por si fuera poco, desde 2015, al menos treinta y dos (32) de los bancos más grandes del mundo han incursionado en el entendimiento de estos desarrollos tecnológicos[9].

Según la Information Technology and Innovation Foundation (ITIF), cuando hablamos de Blockchain, estamos ante un registro digital de información que se almacena de forma distribuida en una red de computadoras (nodos) con la garantía de archivos idénticos de cada una[10].  De allí que, a fines ilustrativos, su funcionamiento básico responda a las siguientes premisas:

  • Cada cadena de bloques trabaja como un libro de contabilidad descentralizado que registra la información y la entrelaza en la red a través de computadoras conectadas al sistema para facilitar la recuperación de la data y la verificación de que esta no ha sido alterada
  • La funcionabilidad del sistema es validada a partir de un algoritmo criptográfico denominado “hash” que no es centralizado arbitrariamente por el poder humano en función de sus intereses, sino que es meramente computacional y matemático.
  • Existe el incentivo competitivo de colocar el poder computacional al servicio del sistema, en virtud que esta actividad denominada “pruebas de trabajo” de la “minería”, genera beneficios en el sistema.
  • Cada sistema conserva la publicidad de todas las operaciones realizadas a través de la interconexión entre las diferentes cadenas de bloques que, a su vez, conectan cada transacción mostrando una clave pública encriptada, visible para todos, llamada “criptokey” o “llave publica” interconectada matemáticamente con una clave privada que permite transar o relacionarse con terceros.

Vemos pues que la información, entendida como activo determinante para que hablemos de globalización, circula en la Blockchain sin poder ser manipulada porque se mantiene un registro exacto encriptado validado por el consenso distribuido que conecta las diferentes fases y usuarios del sistema, pero que facilita acceso al mismo en cualquier momento con el uso computacional.

Estamos así ante un salto cuantitativo para el manejo de las informaciones que lejos de reticencias o prejuicios, trae la posibilidad de un control de decisiones políticas, la no manipulación de cifras para la planificación de políticas públicas, combatir la corrupción o la visibilización (así sea en el “idioma criptográfico) de casi cualquier cosa. 

De hecho, en este marco, se hace palpable su utilidad para el soporte de cualquier tipo de información, para el ejercicio del comercio electrónico (con variantes como los “Smart Contract”, así como con las ofertas de inversión conocidas como I.C.O), para el intercambio de valores en el mundo financiero, para el arbitraje internacional, para el mundo del entretenimiento masivo, para el ámbito deportivo, para fines urbanísticos, e incluso ¿por qué no?, permitiría emplear una herramienta aliada para el manejo de políticas públicas respecto al COVID-19, en tanto que, en el ámbito de la salud, previamente se habían venido dándose planes pilotos en cuanto al uso de la tecnología Blockchain.

En otros términos, cuando residimos en un planeta donde una de cada treinta y cinco personas en el orbe contemporáneo, es migrante internacional[11], pero donde hoy existe un confinamiento importante, no puede representar un hecho menor que una de las claves de esta tecnología sea la eliminación de todo intermediario para generar y validar los usos que se den de la misma, ya que precisamente se entiende que esta comunidad de computadoras genera seguridad y confianza entre sus usuarios, ofreciéndoles la posibilidad de un futuro intercambio que en principio es por bienes, servicios y monedas (sean tradicionales o no) pero con la idea axiomática subyacente a esta tecnología: la eliminación de autoridades centrales y, por efecto, la atomización del poder.

Concepto este último tan habitual en las discusiones de relaciones internacionales, pero que con el uso del internet evidencia aquella afirmación en virtud de la cual la globalización construye espacios institucionales transfronterizos, pero también lo que algunos llaman espacios imaginarios que permiten aspirar a una práctica política transfronteriza[12], se trate de actores (ciudadanos) con movilidad o sin ella.

III. ¿QUÉ TIENE QUE DECIR LA GOBERNANZA GLOBAL?

Definitivamente, pareciera que las respuestas tecnológicas generan un escape acelerado de la localidad a la transnacionalidad, porque si tomamos una definición clásica de gobernanza, la misma se ha entendido como un sistema de valores, políticas e instituciones por medio de los cuales una sociedad administra sus asuntos económicos, políticos y sociales a través de interacciones de diferente tipo que permiten manejar asuntos en común por intermedio de múltiples arreglos dinámicos, cambiantes y con mecanismos formales e informales[13]

Sea que desde las relaciones internacionales se asuma la Gobernanza Global como a) conjunto de fenómenos que se verifican en la realidad internacional, b) perspectiva analítica del campo de Relaciones Internacionales, c) proyecto político de orden para el sistema internacional[14]; el caso es que los otrora actores centrales necesitan la cooperación afanosa, material e inmaterial, de aquellos afectados o destinatarios, con el fin de gobernar una sociedad en la que lo político se articula cada vez más con lo ético[15] y, ahora, se potencia con el agregado contributivo de los valores Blockchain.

Por ende, Blockchain puede aportar respecto a los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) en cuanto a facilitar las alianzas para la cooperación institucional y/o social, o para darle seguimiento a las donaciones de recursos para proyectos.[16] Por su parte, desde el manifiesto cripto-anárquico de los años 90[17], la Blockchain actual sería una arista del posicionamiento real y no retorico del individuo como foco de análisis en relaciones internacionales[18]. Mientras que si es un fenómeno observable, destacan políticas o acciones con repercusiones internacionales proclives, tales como el caso de Estonia[19], Japón[20],  Australia[21], China[22] (entre otros tantos) o el caso del Banco Mundial que lanzó un instrumento de deuda operado por Blockchain[23]; contrapuestas, por cierto, a las dudas existentes en EEUU por su sistema plurilegislativo federal. 

El objetivo entonces es permitirnos abrir la compuerta analítica para entender que en procesos de negociación internacional, etapas post-conflicto, diplomacia no tradicional, procesos transicionales y, en general, en todos los asuntos de gobernanza global, mucho es lo que se puede construir para superar las ambivalencias clásicas de lo individual frente a lo colectivo, en tanto que el Blockchain admite una conexión directa de persona a persona que, a su vez, queda registrada, observada y controlada por el resto de ciudadanos (de diferentes nacionalidades y latitudes) que encuentran en el Blockchain operado en internet, un mecanismo de contraloría social eficiente.

Por ello, la guerra, los conflictos internos, el cambio climático, el terrorismo, los conflictos étnicos, la inestabilidad financiera y otras tantas categorías que no han desaparecido con el COVID-19, encontrarían en el consenso distribuido, una nueva posibilidad de re-dimensionar la polémica y consabida noción de democracia, puesto que, a grandes rasgos, los que han venido estudiando la Blockchain señalan que funciona con principios que respetan la descentralización, transparencia, inmutabilidad, reconocimiento al trabajo, seguridad, privacidad, derechos de preservación de la propiedad, inclusión económica, garantías de certificación de la información y minimización de riesgos[24].

Generaciones esperanzadas tienen la fe puesta en el Blockchain clamando la no satanización de la herramienta por su aparente abstracción, dado que el conocimiento científico que se ocupa de la internacionalidad debe partir de actitudes abiertas. A la par, las aspiraciones ciudadanas se pueden encuadrar en proyectos políticos globales cuyas perspectivas parten de una suerte de mínimo vital ético[25] que hoy más que nunca parece no ser no localizable en un Estado particular, por más que algunos estén intentando venderse como los protectores ante la pandemia.

En suma, debe existir un equilibrio entre los imperativos legales, la seguridad pública y las consideraciones pragmáticas[26]  para lograr la tan ansiada paz que siempre será imperfecta[27] y dependiente de la voluntad de los individuos como entes dinámicos y capaces de materializarla[28].


Pie de página

[1] J. ROSENAU, “Demasiadas cosas a la vez. La teoría de la complejidad y los asuntos mundiales” en: Nueva Sociedad, Nº 148, Marzo-Abril, 1997, pp. 70-83.

[2] R. GIL OTAIZA, Tiempos complejos ¿Fin del método científico?, Mérida, Ediciones de la Asociación de Profesores de la Universidad de los Andes, 2010, p.60.

[3] J. ROSENAU (nota 3), pp. 70-72.

[4] M. BERMÚDEZ, Silencio y exclusión: La afrovenezolanidad tras la sombra, Caracas, Fundación Editorial el perro y la rana, 2009, pp. 15-23.

[5] S. GARCIA MAGARIÑO, “Un cuestionamiento de los supuestos que vertebranla sociedad moderna en búsqueda de nuevos modelos de gobernanza: el gobierno, la sociedad civil y la empresa nadando en un mar de complejidad” en Cuadernos de Gobierno y Administración Pública, Vol. 2, Nº 2, España, 2015.

[6] E. SÁNCHEZ LORENZO, “Estado Democrático, Postmodernismo y el Derecho Internacional Privado” en: Revista de Estudios Jurídicos, Nº 10, España, 2010, pp. 1-11

[7] R. DOMINGUEZ, Ciencia, tecnología y bioética: Un enfoque desde la tecnología, citado por C.BORJAS, El mundo jurídico de las criptomonedas, Caracas, Academia de Ciencias Políticas y Sociales-Asociación Venezolana de Derecho Tributario, 2019, p.142.

[8] C.BORJAS, El mundo jurídico de las criptomonedas, Caracas, Academia de Ciencias Políticas y Sociales-Asociación Venezolana de Derecho Tributario, 2019, p. 105.

[9] C.BORJAS (nota 11), p.105.

[10] L E. RODRIGUEZ CARRERA. “La relación entre Blockchain y Arbitraje: ¿Mutualismo o Canibalismo?” en: Revista de Medios Alternativos de Resolución de Conflictos, 2º Edición, 2019, pp. 12-13.

[11] W. E. LOUIDOR, Introducción a los estudios migratorios: migraciones y derechos humanos en la era de la globalización, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 2017, pp. 20 y ss.

[12] K. DIAZ MARTINEZ. “Diplomacia de los Pueblos: Participación popular en las relaciones internacionales” en Revista América Latina, Nº 10, Santiago de Chile, Universidad ARCIS, 2011.

[13] Z. VILLAMAR NAVA. “Gobernanza Global y (su propio) desarrollo” en: Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, Nº 127, enero-abril de 2017, pp. 135-149.

[14] Z. VILLAMAR NAVA (nota 17), p. 136.

[15] W. E. LOUIDOR, (nota 14), p. 150-158.

[16] J. C. DIEZ, “La revolución blockchain al servicio de los ODS”, 14 de noviembre de 2019, http://retina.elpais.com/retina/2019/11/13/innovacion/1573649352_092861.amp.html

[17] A. PREUKSCHAT, “Manifiesto cripto-anarquista de Timothy C. May de 1992 – The Crypto Anarchist Manifesto”, 1 de abril de 2014, https://www.oroyfinanzas.com/2014/04/manifiesto-cripto-anarquista-timothy-c-may-1992-cryptoanarchist-manifesto/

[18] F. G. ARELLANO, “Promoviendo el giro ético de la disciplina de las teorías de las relaciones internacionales” en: Conciencia Activa, Nº 23, Venezuela, 2009. p. 13-36.

[19]KIBERNUM, “Estonia y Blockchain: un caso con historia”, 24 de abril de 2019, https://www.kibernum.com/noticias/estonia-y-blockchain-un-caso-con-historia/

[20] C. BORJAS (nota 11), p. 149.

[21] L.. NAVAS GARCÍA, “¿Qué países usan más criptomonedas?”, Noviembre de 2019, https://criptotendencia.com/2019/11/25/que-paises-usan-mas-criptomonedas/amp/ 

[22] G. RUEHL, “China’s innovative Internet Courts and their use of blockchain backed evidence”, 28 de mayo de 2019, http://conflictoflaws.net/2019/chinas-innovative-internet-courts-and-their-use-of-blockchain-backed-evidence/

[23] E. BARTELS-BLAND, “Blockchain: cómo asegurarse que cada dólar llegue a quien lo necesita”, 29 de enero de 2019, http://elpais.com/internacional/2019/01/22/actualidad/1548195137_550728.amp.html

[24] C. BORJAS (nota 11), p.121-130.

[25] A. CORTINA, Ciudadanos del mundo. Hacia una teoría de la ciudadanía, Alianza Editorial, 3º Edición, España, 2009, p.218-219.

[26] A. REITER, L.PAYNE & T.OLSEN., Justicia transicional en equilibrio: comparación de procesos, sopeso de su eficacia. Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2016, p. 19.

[27] F. ALFARO PAREJA, La historia oculta de la Independencia de Venezuela: de la guerra idealizada a la paz imperfecta, Editorial Alfa, Caracas, 2016, pp. 28-29.

[28] F. ALFARO PAREJA (nota 29), p. 29.

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Mayger Urbina
Licenciado en Estudios Internacionales y Abogado por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Se desempeña como Profesor en la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV dictando las materias de Teoría de las Relaciones Internacionales y Refugiados en las Relaciones Internacionales. Integrante del Consejo Directivo del Instituto Venezolano de Derecho y Tecnología (INVEDET). Asesor de Fab Lab Caracas y en empresas dedicadas al área de la producción audiovisual. Cursante en la Maestría de Derecho Internacional Privado y Comparado de la UCV. Articulista de Ceinaseg e investigador en las temáticas relativas a los procesos políticos africanos, fenómenos migratorios, gobernanza global, derecho y nuevas tecnologías.